martes, 10 de mayo de 2011
Ferreira, Thaynne. La enfermera y el chico de la habitacion 67
domingo, 8 de mayo de 2011
Rodríguez, Alexandra. El Amor No Tiene Edad
Conforme pasaba el tiempo, una enfermera se estaba enamorando de Carlos y aunque ella no lo sabía él también.
Su madre le iba a visitar cada día, ya que era su único hijo y le quería mucho.
Cada vez que estaba solo se ponía a pensar de que el era un poco mayor para ella y que si le pidiese salir le diría que no, así que prefería mejor no hacerlo.
Pero para su mala suerte, ya no la iba a volver a ver porque esa era su última noche.
Al día siguiente, se lo pensó mucho y decidió pedirle salir, aunque no estaba del todo seguro cual sería su respuesta, pero le echo narices y le pregunto.
Esta muy feliz le dijo que si, que ella estaría encantada, que estaba a punto de hacerlo ella porque le gustaba mucho.
Ellos quedaron para cenar y les fue muy bien así que conforme pasaba el tiempo y Carlos veía lo bien que ele iba con ella decidió pedirle que sean novios y así fue, se hicieron novios y se quisieron por siempre.
Rodríguez, Alexandra. El Hombre De Madera
Era de ojos azules, media 1,75 y era el más guapo de todo el reino.
En ese momento se sintió con una felicidad tan inmensa, que no sabia que hacer.
De modo que decidió ir galopeando en busca de su amada, se subió a un blanco y noble caballo llamado Patricio.
Pero este joven, era perseguido por la multitud de mujeres que le seguían y tiraban cosas, para que el parase y se casase con alguna de ellas. Hasta que logro llegar a la fortaleza de su amada, donde se encontró con un dragón, pero para su mala suerte el no tenia espada , pero tenia todo lo que le habían tirado aquellas mujeres deseperadas, y con su valentía, esfuerzo y objetos de ellas logro vencer al dragon.Al terminar de vencerlo, subió a la torre más alta, en busca de su amada.
Tal era la mala suerte de aquel pobre hombre de negro, que cuando ya estaba arriba, la vio con otro hombre, desconsolado, éste decidió buscar un poco de ánimo, en una de las fans que le había seguido, escogió a la primera que encontró, ya que en ese momento le daba todo igual.
Al final se casaron, comieron, no vamos a decir lo que comieron porque no.
jueves, 5 de mayo de 2011
Piñon, Yaiza. Cambio de narrador
Me llamo Lucía, tengo 16 años y me van a operar de los oídos.
Es una operación un tanto arriesgada, pues me podría quedar sorda si algo saliera mal.
-No te preocupes, todo va a salir bien- Me decía una y otra vez mi marido para calmarme.
-Lo se, pero si…
-¡No va a pasar nada!
Aquí viene el doctor. No se quien estaba peor, si mis padres o yo.
Mi padre intentaba disimular la preocupación para no alterar a mi madre, pero en el fondo estaba igual o peor que ella.
Me dieron un beso y un abrazo, y junto con el doctor me fui de camino al quirófano.
Había pasado ya una hora, pero esa hora se me hizo realmente eterna.
Mi mujer no paraba de dar vueltas de un lado para el otro.
-¿Señores Gutiérrez?
-Si, somos nosotros.
-La operación de su hija ha sido un éxito. Necesita descansar, pero en dos días se podrán ir a casa.
Al oír eso a mi marido y a mi, se nos saltaron las lágrimas de los ojos, y una gran sonrisa iluminó nuestra cara.
Pecos, Alejandro. La enfermera y su paciente.
Pepi, era una chica muy tímida, apenas salía a divertirse. Sus compañeros siempre le pedían cambiar las guardias, y ella muy gustosamente lo hacía.
Fue en una de esas guardias cuando conoció a Eduardo, un chico que ingreso muy grave debido a un accidente de moto, nada mas verlo supo que era el hombre de su vida.
Eduardo estuvo dos meses ingresado en el hospital, y en esos dos meses si hicieron super inseparables, Pepi cuidaba genial de el, vamos es que no tenía ojos para otros pacientes. Un día durante los dos meses el jefe les dijo que ya le podían dar el alta, pero ella intento todo lo posible por que no se la dieran, no lo quería perder para siempre. Y así fue ella les dijo que todavía tenia muchas contusiones en la cabeza y que no estaba del todo recuperado, y así fue el medico no le dio el alta.
Pepa se quedó contentísima y un día decidió que ya se tenía que declarar, pero ella no fue capaz, no tenía valor. Llegó el día, el se iba habían pasado dos meses ya y el estaba del todo recuperado. A Eduardo le costo mucho despedirse de Pepi pero así fue el lo tubo que hacer. Cuando salió por la primera puerta escuchó un grito muy fuerte diciendo:
-¡EDUARDOOOOOOO! No te vallas por favor te necesito a mi lado, eres el hombre de mi vida lo supe desde el primer día que te ví, entraste inconsciente pero yo dijo ese, ese es mi hombre, pero no e tenido agallas para decírtelo antes perdona soy muy cortada.
-¡PEPIIIII ! Estaba esperando que me lo dijeras, te necesito a mi lado siempre por favor, casémonos Pepi casémonos.
- ¡Claro que si Eduardo!
.
Rubio, Jorge. La enfermera
La sangre española
Jon Ander tenía 17 años y acababa de sufrir un accidente con su moto, se había chocado con un "quitamiedos" y su compañero había fallecido.
La operación terminó y el "Jonan" estaba un poco mareado, Sonia, la enfermera le dio esteroides para estabilizarle.
-No te despiertes de golpe, con cuidado.
-Vale, ¿do...dónde estoy?
-En el hospital de Cruces en Bilbao.
-¿Cómo he llegado aquí? ¿Dónde esta Borja?
-Tuvisteis un accidente.
-¿Y Borja?
...
-¿DÓNDE ESTÁ?
-Ha, ha muerto.
Jonan se quedó en estado de "shock".
Sonia salió de la habitación 228 y se quedó sentada pensando en el error que acababa de cometer. Le dio vueltas y vueltas.
Entró horas después y cuando le fue a poner la inyección le tocó, esa vez le miró a los ojos.
Salió apresurada de la habitación y se puso a llorar al grito de: ¡¿POR QUÉ?!
Varios días después se dio cuenta de que estaba locamente enamorada. Sonia pensó que si se iba de allí tal vez no le vería nunca más.
Alteró las pruebas de sangre cambiando la sangre con una persona que tuviese el VIH para que se quedase.
Después de meses de manipular pruebas una joven llegó la habitación 228, la de Jonan, una muchacha que se abalanzó a sus brazos y le dio un beso.
Sonia llorando fue a la habitción de hematologí y se inyectó sangre de la gripe española, erradicada hace casi 100 años. Murió a las pocas semanas por asfixia.
miércoles, 4 de mayo de 2011
Rubio, Jorge. La Percepción de Cronos
Miroslav era alto, rubio y muy atractivo.
Un día su amigo Juan le dijo:
- Hoy salimos de palacio a ver el torneo.
-¿Cómo?, hay más guardias que en una convención de guardias.
Juan le susurró algo al oído. Miroslav ipso facto asintió mientras sonreía.
El plan era sencillo, escapar por las alcantarillas directamente a los establos del torneo. Llegó la hora de escaparse, pero cuando Miroslav tocó la alcantarilla le entró un extraño mareo y de repente se desmayó. Todo estaba negro y escuchó una voz, que no llegó a reconocer, decía: ¡Ahí están, en las alcantarillas!
Jorge despertó. Le contó lo sucedido a su compañero. Juan se quedó patidifuso y le contó que había oído hablar de una habilidad perdida:
- Se llama Percepción de Cronos, Cronos era un antiguo titán en la mitología griega que tenía la misma habilidad que tú, cuando tocaba un objeto veía el pasado o el futuro de ese objeto, en este caso el futuro...¡Cuidado!, vienen unos guardias.
Un guardia vino gritando: ¡Ahí están, en las alcantarillas!
La visión se hizo realidad. Miroslav se quedó de piedra. Los guardias les atraparon y les llevaron a el calabozo, despúes de varios juicios se les condeno al garrote vil.
Llegó la hora de la ejecución y atraparon a Miroslav en aquella máquina de tortura. La tocó, otro mareo le vino a la cabeza y después el desmayo. Vio que cuando empezaban a apretarlo una tuerca se soltaría y el garrote mataría a los guardias.
Se despertó y cuando se estaba ahogando pasó, ese momento lo utilizó para coger la espada, soltar a su compañero y huir de un trágico final
Álvarez, Miguel. La Enfermera y su Paciente
Hace unos días, por la mañana salí a comprar el pan u cuando volvía vi. como a un hombre le atropellaban cruzando de calle una furgoneta .Lancé el pan al aire y sin dudarlo fui hacia él e intente ayudarle, ya que no era capaz de moverse porque una pierna parecía tenerla rota. Cogi el móvil y llame a Eduardo, que es el que conduce la ambulancia y en menos de diez minutos estaba allí. Rápidamente le llevo al hospital y le dijeron que tenia una pierna rota, y que le tenían que operar , y dio la casualidad de que una de las enfermeras que tenia que estar en el quirófano era yo. La operación salio bastante bien, pero pronto se tenia que marchar a su casa. Hable con el y le dije que si algún medico le preguntaba que que tal se encontraba le dijera que aun no estaba muy bien. Yo quería que se quedase mas tiempo ingresado, porque no le volvería a ver nunca mas.
Corbalán, Mario. El caballero no tan andante
Su familia era de nobles pro su padre era el más pequeño de todos los hermanos y se llevó una mísera bolsa de calderilla. El caballero llamado Leandro era parapléjico y ninguna mujer quería casarse con él. Como no podía andar le llevaban dos perros en un carro del Mercadona.
En el colegio él era un niño discriminado porque era gordo y pobre. Así que un día se cansó de todo y llamó al duende de la mentira para hacer creer a todos que él era un chico normal.
Pero este deseo llevaba una recompensa… ¡Su alma!
Leandro accedió pero no le duró mucho porque al día siguiente sus perros le atacaron y su cara quedó deforme. Y tras dos semanas murió.
Bermejo, Sara. El hospital que marcó mi vida.
Me estaba poniendo la bata de enfermera cuando mi jefa, una mujer cuarentona y con aspecto de amargada me gritó que tenía que ir a la habitación 332 para atender a Fran, un chico de 18 años que había salido de un coma por haber consumido una especie de drogas. Iba dos o tres veces al día para llevarle la comida o para ver si necesitaba algo.
Un día le iba a llevar la comida y por el pasillo me encontré a su madre.
-Buenos días Elena, ¿qué tiene mi hijo para comer hoy? –me preguntó.
-Pues… no lo he visto pero creo que tiene puré de verduras, un filete a la plancha y macedonia de frutas.
-Espero que sea todo de buena calidad porque llevo 18 años alimentando a mi hijo con lo mejor y no quiero que ahora que lleva dos semanas en el hospital adelgace o se ponga malo porque no se alimenta bien.
-Descuide señora, aquí intentamos siempre darle lo mejor a su hijo –contesté.
Cuando fui a recoger la bandeja de su habitación, Fran estaba viendo una película, “Recuérdame”, mi película favorita. Le pregunté si me podía quedar viéndola con él y me dijo que por supuesto. Al final de la película acabamos los dos llorando de tristeza y ese día me fui a casa feliz, recordando los comentarios que él iba haciendo durante la película.
Como todos los días, fui a la habitación de Fran a llevarle el desayuno, cuando abrí la puerta la cama estaba vacía y pensé que le habían dado el alta, pero no era así. Mi jefa no tardó en comunicarme que Fran había muerto. No me lo podía creer, no quería creérmelo. Fui corriendo a un quirófano vacío y allí me encerré. Lloré mientras recordaba todos los momentos buenos que pasé junto a él, aunque fueran mientras trabajaba.
Trascurrieron dos meses sin Fran y yo me quedé sin alegría, no sonreía, no hablaba, no comía, solo recordaba y lloraba. Un día, no pude más, me encerré en el baño… y me fui con Fran.
Definitivamente, antes de terminar desangrada en el cuarto de baño pensé que el hospital en el que trabajaba me cambió la vida.
martes, 3 de mayo de 2011
Bernal, Yaiza. Una madre un poco pesada
El paciente, de nombre Pablo, tenía 21 años y llevaba ingresado un par de días en un hospital, a causa, de que tenía que ser operado del apéndice.
Una enfermera que trabajaba allí y atendía todos los días a Pablo, se empezó a fijar en el joven. La enfermera era una chica bastante guapa y, además, joven, porque le contó que se acababa de sacar la carrera.
La madre de Pablo, que no lo dejaba solo ni un instante, se dio cuenta de que la joven enfermera se había fijado en su hijo, y entonces, desde ese momento menos libertad le daba aún.
Cuando un día, vino la enfermera a decirles el día de la operación, la madre la empezó a molestar un poco, diciéndola que ese día no les venía bien y cosas así. El hijo, se dio cuenta de lo que estaba sucediendo y muy indignado con la madre le dijo la verdad.
-Mamá me gusta la enfermera y yo le gusto a ella.- dijo por fin el hijo.
-Eso es verdad.- respondió la enfermera.
-Pero hijo, tú eres muy joven para tener novia.- dijo la madre.- Además esta chica es mucho más mayor que tú, por lo menos, unos diez años.
-Señora tengo 24.- respondió un poco borde la chica.
-Mamá el amor no tiene años y me gusta mucho.- dijo Pablo.
-Bueno, sabía que este momento iba a llegar asíque… está bien.- respondió la madre.
Después de la operación, que salió bastante bien, fueron felices para siempre, ella siguió siendo enfermera y él estudió medicina para seguir trabajando junto a ella.
lunes, 2 de mayo de 2011
Presciado, Alba. Enfermera enamorada.
Sale del quirófano y está bien, no ha habido complicaciones, ha sido una operación perfecta y le atiendo mejor de lo que he atendido nunca a un paciente. Dos días tengo para disfrutar de su compañía y le trato como un rey él me sonríe y a veces incluso busca mi boca para besarla pero nada dura para siempre y los dos días volaron como si hubieran sido dos segundos y nuestra relación ha sido un revoloteo de las alas de la vida que apenas ha durado. Le han dado el alta y no lo he vuelto a ver pero nunca olvidaré el dulce sabor de sus besos.
Piñon, Yaiza. LA ENFERMERA ENAMORADA.
-Mi hijo necesita una buenísima atención médica, acaba de tener un accidente.
-Si señora, enseguida voy y atiendo a su hijo.
Me quede impregnada al verle.
-Disculpa a mi madre, es muy pesada.
-No importa, es mi trabajo.
Me costó un poco decir esas palabras pues, no me era fácil dirigirme a él. Me quedé perdidamente enamorada de él. A la mañana siguiente me arregle para verle. Allí estaba en la camilla, tumbado, viendo como pasaba el tiempo.
-¿Que tal estas hoy?
-Mejor que ayer, gracias.
Me preguntaba si él podía sentir lo mismo que yo. No, ¿cómo?, él es más pequeño que yo…Me quemaba el no poder decirle lo que sentía por él. Le quería. Con el paso de la semana empecé a saber más cosas sobre él, su vida… Sentía que con el paso de los días, él empezaba a sentir algo por mí. Era un Lunes por la mañana. Iba arreglada, como siempre, para verle, cuando vi una chica de su edad a su lado. Ella le cogía de la mano, y él le sonreía. Me dí la vuelta y muy dolida fui a la sala de enfermería. Allí rompí a llorar. Sin pensarlo dos veces cogí un bisturí y decidí quitarme la vida.
Pecos, Alejando. CAMBIAN NARRADORES
Llego la hora y fue al médico. Estuvo esperando 5 minutos aproximadamente, al entrar vio que era una chica y era muy guapa pero el no podía pensar en eso ahora mismo tenia novia. La médica se presento :
- Hola Javier. Me llamo Maria. ¿Cuéntame lo que te ocurre?
- Buenos días, pues venía por que llevo unos días muy congestionado de la nariz y a causa de eso respiro muy mal.
- Vale pues si me hace el favor¿ Se podría quitar la camiseta para que le osculte?
Javier se la quito un poco cortado claro, y ella le osculto y le dijo que tenía fatal el pecho, con lo cuál se tendría que quedar ingresado.
Ella se quedó cuidando de el toda la noche, y de repente Maria le despertó a las 5 de la mañana y le dijo que estaba muy enamorada de el y de repente se le lanzó pero Javier no pudo le dijo que tenia novia, ella se quedó muy cortada y no sabía lo que decir. Maria al verse cortadísima se fue corriendo llorando y Javier le siguió y la encontró, pero no pudo hacer nada él le explico lo que pasaba, y ella al fin y al cabo lo entendió pero seguía estando enamorada.
A partir de ahí se hicieron muy amigos aunque ella seguía teniendo un secreto.... ¡SEGUÍA ENAMORADA !
sábado, 30 de abril de 2011
Bauset, Andrea. El PRÍNCIPE ERIK
Nada más salir, se encuentra a un grupo de jóvenes escuchando música, se une a ellos y se pone a bailar el famoso tema de “Lore Lore Macu Macu unch unch unch subidón !!!!!”. Tiene muchas ganas de pasárselo bien, porque en la cárcel no ha tenido muchas oportunidades.
Solamente tiene un objetivo, encontrar a su amada princesa. Ella vive en una torre que está en lo más alto del monte Perdido.
Llegar hasta ella no es fácil porque por el camino se va encontrando muchos peligros, trampas, animales salvajes. Por fin lo consigue y cuando se encuentra con ella, después de esquivar todos los peligros, ésta le dice que ya no le quiere y que además está prometida con otro hombre.
El príncipe Erik está muy desilusionado y vuelve al castillo de sus padres para volver a vivir con ellos. Allí conoce a una sirviente que se llama Genoveva. El no la recuerda de antes y ella le dice que lleva en el castillo solo unos pocos meses.
Al poco tiempo y después de salir juntos en varias ocasiones, el príncipe Erik pide a la sirviente que se case con él. Genoveva emocionada le dice que sí. A los pocos días, se anuncia la boda por todo el Reino. A la boda está previsto que asistan todos los principales señores.
La boda es todo un éxito y por fin el príncipe Erik encuentra a su particular “princesa”.
Reynoso, Douglas. Una enfermera con mucho amor
Mario un amigo de Javier, fue quien lo invitó a la fiesta que estos chicos iban a realizar.
Llego el fin de semana, Javier asistió a la fiesta, en esta fiesta había mucha gente del instituto, muchos amigos, muchas amigas. Todo marchaba bien, los chicos y chicas bailaban con la música a tope, hasta cuando: llego Mario y en ese instante la música se paro, y dijo entonces:
-¿Chicos y Chicas no creéis que falta algo aquí?-Sacando bebidas alcohólicas. Y a continuación exclamo:
-¡¡¡¡Que siga la marcha!!!-Dando al play del equipo de sonido.
Mario y los chicos animaron a Javier a que bebiese, este se negaba al principio, pero cuando vio que todo el mundo lo hacía, él empezó también a beber.
Tras unas horas, de fiesta música y más bebida, Javier empezó a encontrarse muy mal, había bebido demasiado y cayo desplomado en medio de la fiesta. Sus amigos muy asustados llamaron a una ambulancia, no tardo nada en llegar, los médicos se llevaron a Javier de inmediato al hospital.
En el hospital Javier despertó en una camilla muy confuso no sabia lo que pasaba y allí estaba ella era una enfermera muy guapa, todos sus pacientes se enamoraban de ella, era como un ángel…
Lo que ocurrió fue lo contrario Isabel se enamoro de Javier, que aunque no tenia mucha personalidad era muy gracioso. Javier estaba muy contento con su enfermera, siempre estaba muy atento con el. Isabel no sabia como decirle a Javi que se había enamorado de él, lo que decidió hacer es intentar enamorarlo.Pero los días pasaron y pasaron, no lo consiguió.
Llego el día el día más feliz para Javier y el más triste para Isabel, el día en el que Javier abandonaba el hospital ya recuperado completamente de su coma etílico. Isabel sabia que no podía dejarlo ir sin que supiese que ella se había enamorado de el, y en aquella habitación del hospital, se encontrabansolos, Isabel le confeso su amor hacia el, Javier sorprendió se quedo inmóvil, de repente Isabel se lanzo y le planto un beso a Javier.
Javier se lo devolvió, pero después le confeso a Isabel, que el no estaba enamorado de ella, que su corazón ya tenia una dueña. Javier agarró su maleta y se marcho. De los ojos de Isabel una lágrima cayó entonces Javier dijo:
-Isabel no llores, pronto encontraras tu verdadero amor.
-Hasta pronto Isabel-Dijo Javier a continuación marchándose de allí.
Bauset, Andrea. LA ENFERMERA Y EL PACIENTE
Al poco tiempo empezaron a venir médicos y enfermeras a verme y a hacerme preguntas. No recordaba nada de lo que me había sucedido, según me contaron, me habían encontrado en el arcén de una carretera sin documentación y de momento nadie había preguntado por mí.
Durante las siguientes horas, no hicieron más que hacerme todo tipo de pruebas, análisis de sangre y de orina, escáner, etc. Los resultados no tardaron mucho en llegar. Fue uno de los doctores el que me dijo que lo que padecía era un trastorno del funcionamiento de la memoria, durante el cual era incapaz de conservar o recuperar información almacenada con anterioridad. En definitiva, lo que me pasaba era que tenía amnesia transitoria global y usualmente dura menos de 20 días. Ese era el tiempo que me quedaba para recuperar de nuevo mi vida.
Durante los siguientes días, la enfermera Marisa fue la única cara amable y simpática que se dirigía a mí para intentar hacerme reír. Aunque también hacía a la perfección su trabajo. Empezó a convertirse en mi particular “ángel de la guarda”. No recordaba nada y todo lo que ella me contaba y me decía me parecía maravilloso.
Cada día que pasaba, me dedicaba más tiempo que al resto de los enfermos. Estábamos empezando a tener una relación más personal. Prácticamente sabía todo lo que debía saber de ella, sin embargo mi enfermedad me impedía contarle algo sobre mí.
En alguna ocasión me llegué a preguntar si esa relación se debía mas a la pena que podía darla o si realmente nos estábamos enamorando. Sin lugar a dudas, yo sí estaba enamorado.
Ya llevaba 10 días en el hospital, todavía nadie había preguntado por mí y cada vez mi relación con Marisa era más intensa y personal. A la vez mi enfermedad comenzaba a remitir y empezaba a recordar cada vez más cosas. Ya sabía que me llamaba Jaime, vivía solo en un pequeño apartamento de Málaga y que trabajaba como programador informático en una multinacional.
Un día, el doctor vino a verme y me dijo que mi evolución estaba siendo muy buena y que seguramente al día siguiente me darían el alta médica, para seguir mi recuperación en casa.
Se lo comenté a Marisa y al principio se quedó muy triste, pero la dije que se fuera a vivir conmigo a mi apartamento. De esta manera podría llevar mucho mejor la recuperación a su lado. Me contestó que la gustaba mucho la idea y que sí se iría a vivir conmigo.
Así fue como comenzó una nueva vida para mí. Lo que viví en el pasado, se olvidó con la amnesia. No puedo decir si era bueno o malo, lo que sí puedo asegurar es que a partir de ahora iba a ser muy feliz junto a Marisa.
martes, 26 de abril de 2011
Nieto, Luis. La enfermera enamorada
Cuando Pedro se levantó estaba en una habitación con sus padres y amigos, Pedro pregunto que había ocurrido y sus padres contestaron que le había dado un coma etílico a causa de todo el alcohol que había bebido. De repente entro en la habitación una señorita muy guapa, era la enfermera y le comento a sus padres y a él que se tenía que quedar unos cuantos días en el hospital.
Cuando la enfermera salio de la habitación se dio cuenta que se había enamorado de el paciente, y que iba a intentar como sea que él sintiera lo mismo por ella.
Al cabo de unos días los dos se dieron cuentan que estaban hechos uno para el otro y se empezaron a conocerse.
El día que Pedro le daban el alta la enfermera no se resistió y le beso con tan mala suerte que todo lo vio la madre. La enfermera se puso tan roja como un tomate y se salio de la habitación.
La enfermera se dio cuenta que esos días que habían pasado con el eran las días más felices de su vida y que lo había perdido para siempre
Torremocha, José Luis. El diario mágico
Clarabel al salir del colegio se encontró con Mario era el chico más malo del pueblo, Mario no tuvo otra idea que tirarle los roturadores a la pobre chica y mofarse de ella.
Clarabel se fue muy dolida a casa de su abuela Matilde, la chica le contó todo lo que había pasado a su abuela y su abuela le regaló un diario, la abuela la dijo el poder que tenía ese diario, todo lo que ponías se hacía realidad. La abuela le contó de donde provenía el cuaderno y como lo había conseguido, también le dijo que si abusaba de el diario le pasarían cosas malas.
Al cabo del día la niña volvió a su casa y ni si quiera cenó, se fue directamente a escribir a su diario, recordando lo que le había dicho su abuela sobre el poder que tenía. Esto fue lo que puso la niña:
Lunes 24 de Marzo de 1987.
Querido diario, hoy ha sido un día bastante malo por la tarde, por el accidente con Mario, pero muy bueno por la tarde que he pasado con la abuela, las dos hemos comido galletas, hemos pintado, la he ayudado a poner la colada y muchas cosas más
Bueno la abuela me ha contado que tienes un poder y me gustaría usarlo con Mario pero no se qué hacerle, ya que hare que se quede sin un solo diente jajajajajaja.
Bueno espero que funcione, si funciona hare lo mismo con todas las personas que me hagan algo y seré la reina del pueblo.
Al día siguiente el pobre Mario apareció sin diente y Clarabel se rio de él todo el día.
La niña estuvo así durante años, jorobando a la gente que se metía con ella hasta que un día, paso lo que tenía que pasar. La niña no se acordaba de lo que le dijo su abuela:
-No abuses del diario cariño, o te pueden pasar cosas horribles vale, prométemelo.
La niña se temía lo peor pero siguió haciendo el mal hasta con su propia familia. La niña se fue a la cama y a la mañana siguiente ¡pum! Se había convertido en un horrendo monstruo.
La niña se fue corriendo a casa de su abuela y le dio en antídoto con una condición:
Clarabel yo te doy el antídoto si m prometes que mar el diario ya que no lo usas con control, y volver a su forma natural a todas las personas – dijo la abuela.
Vale abuela te lo prometo, pero cúrame- dijo la nieta.
La niña pidió perdón y volvió a todas las personas a su estado normal. A partir de ese día la gente se porto bien con Clarabel, tanto que le pagó el dentista para arreglar sus dientes.
Este pueblo no tuvo más problemas con el diario ya que la Matilde lo destruyo para siempre.
fin
Prieto, Daniel. UN AMOR DOLOROSO
No se sentía triste por estar en el hospital si no lo contrario, ya que estaba muy bien atendido, en concreto por una enfermera: era rubia, alta, la más guapa del hospital, se llamaba Dolores.
¡Que suerte he tenido! –pensó-. Pero enseguida cambió de opinión, la hermosa enfermera no paraba de entrar en su habitación a cuidarle, tanto que empezó a agobiarle. Resultó que la enfermera se había enamorado de él.
Carlos aprovechó un descuido de Dolores, para largarse de la habitación en la silla de ruedas, aunque le dio un poco de rabia porque le iban a presentar a su nuevo compañero de habitación, que resulta que también tuvo un accidente de moto.
Fue a la sala de espera y se tomó un café con una napolitana de chocolate. Estaba completamente relajado, mirando todas las cosas de aquel hospital grande y nuevo hasta que apareció la rubia enfermera, que lo llevaba buscando desde hacía ya un buen rato. Carlos se dio media vuelta y huyó lo más rápido que pudo con la silla de de ruedas por todo el hospital intentando que no le encontrara.
La he despistado, se dijo a si mismo con un aire tranquilo. Iba a girar en la esquina cuando la enfermera se le echó encima, ya no había nada que hacer; solo podía volver a la habitación con Dolores, o tirarse por las escaleras.
Carlos se despertó con todo el cuerpo dolorido, estaba en el hospital, en su habitación. Abrió lentamente los ojos y pudo observar como aquella enfermera estaba ligoteando, pero no con él, si no con su nuevo compañero, del que parecía haberse enamorado perdidamente.
Lo extraño fue que Carlos no se alegró si no que sentía mas dolor incluso observando aquella escena que por los golpes que había recibido por haberse tirado por las escaleras.