jueves, 5 de mayo de 2011

Pecos, Alejandro. La enfermera y su paciente.

Josefa llamada por todos cariñosamente “Pepi”, una enfermera ejemplar , trabajadora y muy generosa con todos sus pacientes.

Pepi, era una chica muy tímida, apenas salía a divertirse. Sus compañeros siempre le pedían cambiar las guardias, y ella muy gustosamente lo hacía.
Fue en una de esas guardias cuando conoció a Eduardo, un chico que ingreso muy grave debido a un accidente de moto, nada mas verlo supo que era el hombre de su vida.

Eduardo estuvo dos meses ingresado en el hospital, y en esos dos meses si hicieron super inseparables, Pepi cuidaba genial de el, vamos es que no tenía ojos para otros pacientes. Un día durante los dos meses el jefe les dijo que ya le podían dar el alta, pero ella intento todo lo posible por que no se la dieran, no lo quería perder para siempre. Y así fue ella les dijo que todavía tenia muchas contusiones en la cabeza y que no estaba del todo recuperado, y así fue el medico no le dio el alta.

Pepa se quedó contentísima y un día decidió que ya se tenía que declarar, pero ella no fue capaz, no tenía valor. Llegó el día, el se iba habían pasado dos meses ya y el estaba del todo recuperado. A Eduardo le costo mucho despedirse de Pepi pero así fue el lo tubo que hacer. Cuando salió por la primera puerta escuchó un grito muy fuerte diciendo:
-¡EDUARDOOOOOOO! No te vallas por favor te necesito a mi lado, eres el hombre de mi vida lo supe desde el primer día que te ví, entraste inconsciente pero yo dijo ese, ese es mi hombre, pero no e tenido agallas para decírtelo antes perdona soy muy cortada.
-¡PEPIIIII ! Estaba esperando que me lo dijeras, te necesito a mi lado siempre por favor, casémonos Pepi casémonos.
- ¡Claro que si Eduardo!
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