miércoles, 29 de mayo de 2013
domingo, 12 de febrero de 2012
Jugando a espías de Annabel Navarro
Imagen tomada de: talktocanada.com
domingo, 5 de febrero de 2012
El juez se hizo humo de Ever Ballardo Martínez

lunes, 30 de enero de 2012
Marcianos de Alejandro Garrido
Imagen tomada de: escalerahastalaluna.blogspot.com
jueves, 26 de enero de 2012
Los malditos de Héctor Zabala
Imagen tomada de: elfotografico.com
viernes, 20 de enero de 2012
La niña que fui de Dolly Gerasol

sábado, 14 de enero de 2012
Mi sombra de Virgilio López Azuán
Imagen tomada de: jaumecarreras.blogspot.com
martes, 10 de enero de 2012
El Picudo Blanco número 6
Imagen tomada de: elpicudoblanco.blogspot.com
lunes, 26 de diciembre de 2011
Versionando la Navidad de Adictos a la escritura

jueves, 22 de diciembre de 2011
Pleamar de Teodoro Valentín
miércoles, 21 de diciembre de 2011
El árbol de don Deogracias de Venancio Iglesias
lunes, 19 de diciembre de 2011
Soberbios púlpitos de mentiras de José Carlos
viernes, 9 de diciembre de 2011
lunes, 11 de julio de 2011
Sevilla, Santiago. Reincidentes
miércoles, 6 de julio de 2011
Sevilla, Santiago. El centro de la fiesta
viernes, 27 de mayo de 2011
Sevilla, Santiago. La Pluma de la justicia
martes, 10 de mayo de 2011
Ferreira, Thaynne. La enfermera y el chico de la habitacion 67
Presciado, Alba. Historias del metro de Madrid.
Entro en el andén y la gente se pega a mí y me asfixian, la sensación de agobio es horrible. Me voy a morir, un codazo aquí otro allá, una señora mayor intenta sentarse, el vagón está plagado de gente, un chico muy guapo me mira como sorprendido de encontrarme aquí, no le recuerdo aunque me suena mucho, rebusco entre mis recuerdos y le veo; esos ojos azules que iluminaban mi mundo, hace años de eso y todavía le veo dándome esos besos que tanto me gustaban. Una escena me invade, estamos sentados en la playa, la arena juguetea con nuestros cuerpos, nos abrazamos y nos miramos, nos damos un beso y otro, y otro más pero esta vez dentro del agua azul de la playa de Marbella, la felicidad me invade y sonrío, rompo el recuerdo. Se intenta acercar a mí pero no lo consigue, llegamos a su parada y baja, le veo alejarse con la nostalgia en los ojos pero no le echo de menos, el tiempo pasado, pasado está y no quiero volver a revivirlo porque sería como invadir y cambiar nuestra historia y eso no lo haría por nada del mundo. Siento más agobio de repente, una aglomeración de personas suben al tren, me imagino si les pasará lo que a mí si conocerán a alguien de aquí y recordaran lo que vivieron con él o ella, con esa duda en la cabeza bajo del tren y dejo atrás mi angustia y mis recuerdos que vuelan con el tren que los contiene.
Presciado, Alba. Sergio y su dinosaurio.
Cuando se despierta el dinosaurio todavía está ahí, Sergio se levanta y el dinosaurio le sigue hasta la cocina donde Sergio sirve el desayuno. El dinosaurio es grande verde y un pelín feo pero bueno es muy bueno y siempre protege a Sergio como si fuera una especie de ángel de la guarda pero salido de Parque Jurásico a Sergio al principio le daba mucho miedo pero ahora le encanta es agradable y cuando necesita algo siempre está ahí. Antes Sergio era un niño marginado al que todos le pegaban pero desde que su dinosaurio apareció y ya nadie le volvió a pegar.
El dinosaurio se come un filete y Sergio termina de desayunar y se pone el abrigo para salir e ir al colegio y como siempre su dinosaurio le acompaña. Todos los niños le miran y muchos se asustan pero otros en el patio se suben encima del dinosaurio Sergio está encantado corre los demás y juega pero de repente se da cuenta no sabe bien como que su dinosaurio a desaparecido, se ha ido, le ha abandonado, la sensación de angustia que recorre la espina dorsal de Sergio se extiende por todo su cuerpo y le provoca escalofríos, las lágrimas anegan sus ojos y llora desconsoladamente, corre y busca a su dinosaurio, a su protector pero no aparece. Sergio se va a su casa se tumba en la cama y llora, pronto se queda dormido y al despertar se da cuenta de que ya no necesita a nadie que la pérdida de su dinosaurio le ha valido para ser más fuerte y ser más seguro de sí mismo. Ya nunca nadie le volverá a pegar y no necesitará más protección que la que él mismo se otrogue
lunes, 9 de mayo de 2011
Piñón, Yaiza. Una ciudad muy pequeña.
Lo siento señor pero es que…
¡Vuelve a llegar tarde y le despido¡
Todos los días igual. ¿Qué pretende que haga?
Las calles, carreteras, estaciones…¡Todo esta abarrotado de gente!
Me tengo que levantar a las cinco de la mañana para poder llegar a tiempo a mi trabajo.
Mi trabajo consiste en crear juguetes de todo tipo y tamaño.
De dos a doce años.
Estoy harto de esta ciudad. Hay demasiada gente para tan poco espacio.
Si pudiera hacer algo para poder cambiar todo esto…
Era martes por la mañana, y estaba ya en el trabajo pensando en un nuevo muñeco para los niños.
Sin saber como ni por qué, empecé a pensar en toda esa situación en la que se encontraba la ciudad.
Algo fantástico se me pasó por la cabeza. Una mochila con un motor diseñado para poder volar.
Al cabo de unos meses, mi invento salio a la venta.
Cada vez eran mas los niños que tenían esa pequeña mochila que era capaz de elevarlos.
Pero no solo los niños la tenían. Llegaron a comprarla hasta los adultos.
A partir de ese día, no volví a llegar tarde al trabajo, ni yo, ni ninguno de los ciudadanos del pueblo. Mi invento hizo que las persona pudiesen desplazarse con muchísima más facilidad, y así la ciudad consiguió tener más espacio.
Todos los habitantes están felices de poder vivir en una ciudad como esta.