
Como señala Acquaroni, los textos literarios contienen «mucha y variada información explícita e implícita sobre el mundo real […] al servicio de la expresión, de la creación de un universo propio; de una realidad subjetiva pero capaz de involucrar al lector y suscitar en él una respuesta, al mismo tiempo emocional e intelectual, más profunda y duradera (p. 287-288)».