martes, 10 de mayo de 2011

Presciado, Alba. Sergio y su dinosaurio.

Cuando se despierta el dinosaurio todavía está ahí, Sergio se levanta y el dinosaurio le sigue hasta la cocina donde Sergio sirve el desayuno. El dinosaurio es grande verde y un pelín feo pero bueno es muy bueno y siempre protege a Sergio como si fuera una especie de ángel de la guarda pero salido de Parque Jurásico a Sergio al principio le daba mucho miedo pero ahora le encanta es agradable y cuando necesita algo siempre está ahí. Antes Sergio era un niño marginado al que todos le pegaban pero desde que su dinosaurio apareció y ya nadie le volvió a pegar.


El dinosaurio se come un filete y Sergio termina de desayunar y se pone el abrigo para salir e ir al colegio y como siempre su dinosaurio le acompaña. Todos los niños le miran y muchos se asustan pero otros en el patio se suben encima del dinosaurio Sergio está encantado corre los demás y juega pero de repente se da cuenta no sabe bien como que su dinosaurio a desaparecido, se ha ido, le ha abandonado, la sensación de angustia que recorre la espina dorsal de Sergio se extiende por todo su cuerpo y le provoca escalofríos, las lágrimas anegan sus ojos y llora desconsoladamente, corre y busca a su dinosaurio, a su protector pero no aparece. Sergio se va a su casa se tumba en la cama y llora, pronto se queda dormido y al despertar se da cuenta de que ya no necesita a nadie que la pérdida de su dinosaurio le ha valido para ser más fuerte y ser más seguro de sí mismo. Ya nunca nadie le volverá a pegar y no necesitará más protección que la que él mismo se otrogue