martes, 3 de mayo de 2011

Bernal, Yaiza. Una madre un poco pesada

En un hospital de Madrid, un paciente estaba ingresado de apendicitis.
El paciente, de nombre Pablo, tenía 21 años y llevaba ingresado un par de días en un hospital, a causa, de que tenía que ser operado del apéndice.
Una enfermera que trabajaba allí y atendía todos los días a Pablo, se empezó a fijar en el joven. La enfermera era una chica bastante guapa y, además, joven, porque le contó que se acababa de sacar la carrera.
La madre de Pablo, que no lo dejaba solo ni un instante, se dio cuenta de que la joven enfermera se había fijado en su hijo, y entonces, desde ese momento menos libertad le daba aún.
Cuando un día, vino la enfermera a decirles el día de la operación, la madre la empezó a molestar un poco, diciéndola que ese día no les venía bien y cosas así. El hijo, se dio cuenta de lo que estaba sucediendo y muy indignado con la madre le dijo la verdad.
-Mamá me gusta la enfermera y yo le gusto a ella.- dijo por fin el hijo.
-Eso es verdad.- respondió la enfermera.
-Pero hijo, tú eres muy joven para tener novia.- dijo la madre.- Además esta chica es mucho más mayor que tú, por lo menos, unos diez años.
-Señora tengo 24.- respondió un poco borde la chica.
-Mamá el amor no tiene años y me gusta mucho.- dijo Pablo.
-Bueno, sabía que este momento iba a llegar asíque… está bien.- respondió la madre.
Después de la operación, que salió bastante bien, fueron felices para siempre, ella siguió siendo enfermera y él estudió medicina para seguir trabajando junto a ella.