martes, 26 de abril de 2011

Torremocha, José Luis. El diario mágico

Es las hermosas calles de un pueblecito de Valencia vivía una niña llamada Clarabel. Esta chica era una niña muy buena, cariñosa y amable con toda la gente pero tenía una debilidad, dos dientes rotos que se rompió cuando aprendió a montar en bicicleta. Todos los niños del pueblo se reían de ella con motes como abre latas, come conejos etc.

Clarabel al salir del colegio se encontró con Mario era el chico más malo del pueblo, Mario no tuvo otra idea que tirarle los roturadores a la pobre chica y mofarse de ella.

Clarabel se fue muy dolida a casa de su abuela Matilde, la chica le contó todo lo que había pasado a su abuela y su abuela le regaló un diario, la abuela la dijo el poder que tenía ese diario, todo lo que ponías se hacía realidad. La abuela le contó de donde provenía el cuaderno y como lo había conseguido, también le dijo que si abusaba de el diario le pasarían cosas malas.

Al cabo del día la niña volvió a su casa y ni si quiera cenó, se fue directamente a escribir a su diario, recordando lo que le había dicho su abuela sobre el poder que tenía. Esto fue lo que puso la niña:
Lunes 24 de Marzo de 1987.

Querido diario, hoy ha sido un día bastante malo por la tarde, por el accidente con Mario, pero muy bueno por la tarde que he pasado con la abuela, las dos hemos comido galletas, hemos pintado, la he ayudado a poner la colada y muchas cosas más

Bueno la abuela me ha contado que tienes un poder y me gustaría usarlo con Mario pero no se qué hacerle, ya que hare que se quede sin un solo diente jajajajajaja.

Bueno espero que funcione, si funciona hare lo mismo con todas las personas que me hagan algo y seré la reina del pueblo.

Al día siguiente el pobre Mario apareció sin diente y Clarabel se rio de él todo el día.

La niña estuvo así durante años, jorobando a la gente que se metía con ella hasta que un día, paso lo que tenía que pasar. La niña no se acordaba de lo que le dijo su abuela:

-No abuses del diario cariño, o te pueden pasar cosas horribles vale, prométemelo.

La niña se temía lo peor pero siguió haciendo el mal hasta con su propia familia. La niña se fue a la cama y a la mañana siguiente ¡pum! Se había convertido en un horrendo monstruo.

La niña se fue corriendo a casa de su abuela y le dio en antídoto con una condición:

Clarabel yo te doy el antídoto si m prometes que mar el diario ya que no lo usas con control, y volver a su forma natural a todas las personas – dijo la abuela.

Vale abuela te lo prometo, pero cúrame- dijo la nieta.

La niña pidió perdón y volvió a todas las personas a su estado normal. A partir de ese día la gente se porto bien con Clarabel, tanto que le pagó el dentista para arreglar sus dientes.

Este pueblo no tuvo más problemas con el diario ya que la Matilde lo destruyo para siempre.

fin