sábado, 8 de octubre de 2011

7/10/2011 «El realismo en Gonzalo Torrente Ballester: poder, religión y mito»

En la primera mesa, Cerstin Bauerfunke dio la palabra a Kart Spang («El poder y los poderes en la narrativa de Gonzalo Torrente Ballester»). Torrente Ballester trata el poder en lo político,  lo eclesiástico y lo académico. La princesa durmiente va a la escuela «pertenece a la época comprometida» del autor. Cuando la princesa se despierta después de haber dormido quinientos años, las autoridades de cada ámbito disputan para tener influencia sobre ella. Se parodia el poder político en un estado, en el que el rey no tiene ningún poder y, en cambio, los representantes del gobierno constituyen una dictadura oculta. Las luchas de poder que se narran son tan verosímiles que «el lector las aplica a cualquier situación parecida del mundo actual». Asimismo, en La princesa durmiente va a la escuela tiene lugar una lucha religiosa para decidir qué tipo de credo debe seguir la princesa. Por último, tiene lugar una lucha académica por ver quién se ocupará de la educación de la princesa. Acto seguido, Werner Helmich («Virtudes y límites del juego desmitificador en Torrente Ballester») indicó que existen dos tipos de concepciones del mito: como una explicación social o como una invención que crea la clase dominante para justificar su poder. Torrente Ballester emplea la desmitificación como una manera de acercarse a una mirada de la realidad más veraz. Emplea el lenguaje para eliminar los mitos, que impiden a sus personajes comprender lo que les rodea. De modo que «el juego etimológico se convierte en juego epistemológico». Torrente parodia los mitos y los destruye de un modo metaficcional; después, construye mitos diferentes también por medio de la palabra. En el coloquio, Carmen Becerra señaló que, como es imposible deshacerse de los mitos, cuando Torrente Ballester destruye mitos en sus textos, para que estos puedan seguir desarrollándose, debe construir otros mitos que ocupen el lugar de los primeros.

En la segunda mesa, Carmen Rivero presentó a Wilfried Floeck («La desmitificación del poder en una crónica dramática de la Historia americana: Lope de Aguirre de Gonzalo Torrente Ballester»). Éste resaltó que Torrente Ballester escogió una figura de Lope de Aguirre que desidealizaba la conquista. Hasta ese momento, en la dictadura española se había mantenido una imagen exaltada de la colonización. Lope de Aguirre es todo lo contrario de los héroes que habían sido protagonistas de las obras, no es posible mostrarlo como un hombre noble, sino que muestra la cara más atroz de los conquistadores. Asimismo, la redacción de Lope de Aguirre responde al distanciamiento de Torrente Ballester de la Falange. Desde principios de los años treinta, Torrente Ballester se interesó por la historia americana. Lope de Aguirre es una obra sobre los excesos del poder, cuando no tienen legitimación ni política ni religiosa. Lope de Aguirre es un símbolo del «caudillismo universal», del abuso de poder. En segundo lugar, Alfredo J. Sosa-Velasco («Teatralidad y psicoanálisis en El viaje del joven Tobías de Torrente Ballester») analizó las fuentes de El viaje del joven Tobías. Tiene como base el texto bíblico y obras clásicas como Edipo de Sófocles y Anfitrión de Plauto; así como, las teorías psicoanalíticas acerca del complejo de Edipo, el complejo de Electra, el proceso de duelo y la fantasía. Según Alfredo J. Sosa-Velasco, en El viaje del joven Tobías se reflexiona sobre algunos temas que estaban ganando importancia en la plaza pública: la sexualidad, la eugenesia y el psicoanálisis. En tercer lugar, Manfred Lentzen («Mito y compromiso en El viaje del joven Tobías de Gonzalo Torrente Ballester») analizó cada uno de los coloquios de que se compone El viaje del joven Tobías. Se trata de una obra en que Tobías y Sara pasan numerosas tentaciones y obstáculos, hasta alcanzar una situación feliz. El viaje del joven Tobías es una obra de ideas. Por último, Cerstin Bauer-Funke («Algunos aspectos del teatro de Torrente Ballester») se centró en Atardecer en Longwood, que trata acerca de Napoleón, una vez está en Santa Elena, y la posibilidad de que sea rescatado. En Atardecer en Longwood es importante la insularidad, que se caracteriza por: la dicotomía entre aspectos abiertos y cerrado, la obra de Torrente muestra un espacio cerrado; la dicotomía entre centro y periferia, entre Europa y Santa Elena; la distancia entre el centro y la periferia, aunque Napoleón sigue teniendo seguidores, está demasiado lejos de Europa; la inalterabilidad del aislamiento de la isla, Napoleón no puede cambiar las fronteras de la isla, a diferencia de que, antes, sí pudo cambiar las fronteras de Europa. Torrente Ballester desmitifica la figura de Napoleón, el cual aparece cuando ha perdido su poder. El espacio cerrado genera una situación opresiva para Napoleón.

En la tarde, Carmen Rivero presentó a Marta Álvarez («Mujeres torrentinas: de Eva al Cyborg»), quien comentó acerca de la presencia de la técnica en Torrente Ballester y su relación con películas contemporáneas. El casamiento engañoso muestra la opresión de la máquina de una manera muy parecida a la película Metrópolis de Fritz Lang. En esta película, la mujer es creada para manejar a los hombres, aparece la muñeca como objeto erótico, como en Fragmentos de Apocalipsis. Asimismo, tanto El casamiento engañoso como Fragmentos de Apocalipsis son casos de seres creados de modo artificial, que parecen humanos, como en la película Blade Runner. En el coloquio, Carmen Becerra indicó que el tema de la mujer mecánica está registrado en grabaciones magnetofónicas de Torrente Ballester desde 1962. Mediante esta mujer, el autor indaga acerca de la «identidad» y la «libertad humana». A continuación, Antonio Gil («Torrente Ballester reloaded- nuevos medios y perspectivas sobre la narrativa de Gonzalo Torrente Ballester»). Torrente Ballester se ha popularizado primero a través del cine y, en estos momentos, se están editando ilustradas sus obras. En su centenario, fueron editados El cuento de la sirena, con ilustraciones; y Fragmentos de Apocalipsis como cómic, de la Fundación de Gonzalo Torrente Ballester, con guión de César Lombera y dibujo de Jaime Asensi.

En la cuarta mesa del día, Werner Helmich presentó a Marián Portela («Las lecturas de GTB. El proceso de creación: Off-side») mostró los documentos, que contiene la Fundación Gonzalo Torrente Ballester. Éstos sirven para comprender la creación de Off-side y se compone de libros que el autor leyó y cinco versiones que escribió, antes de publicar la versión definitiva. En segundo lugar, Ursula Trappe («El tratamiento del mito en los primeros escritos de Gonzalo Torrente Ballester») ofreció una cronología de los comienzos de la carrera de Torrente Ballester. En 1937 escribe «Razón y ser del teatro de mañana». En los textos de Torrente Ballester se pueden rastrear la creación de mitos tanto literarios como sociales, así como la implicación política del autor. Según Ursula Trappe, la relación de Torrente Ballester respecto del mito evolucionó. En sus orígenes, sostenía la importancia de ciertos mitos, sin parodia; mientras que, más adelante, incorporó la desmitificacón.

La última mesa del día, moderada por Antonio Gil, comenzó con Francisco Plata («La formación de un artista llamado Filomeno: Gonzalo Torrente Ballester y el Künstleroman»). Filomeno, a mi pesar se trata de una novela de artista, donde se pueden encontrar motivos recurrentes en otras obras. Filomeno es un autor fracasado, cuya personalidad es múltiple. Filomeno, a mi pesar, como novela de artista, tiene referentes autobiográficos. En «Nota autobiográfica» (Anthropos, 1986), Torrente Ballester pone de relieve que su vida va paralela a su obra. Según Francisco Plata, Filomeno es un «otro doble», escindido entre una personalidad realista y otra fantástica. Filomeno, a mi pesar es una obra de 1988. Con respecto a las novelas de artistas de la época áurea, a principios del siglo XX, la novela de Torrente incorpora la ironía. Cerró el día, Jessica Castro («En torno a la novelística de Gonzalo Torrente Ballester: Los gozos y las sombras y el concepto de realismo»). Torrente Ballester encontró su propio estilo, más allá de otros grandes escritores, como Camilo José Cela. La colmena es una novela de progresión rotativa, construida sobre la sucesión de escenas en las que participan personajes diferentes, sin imponer una tramazón directa entre las obras. Según Jessica Castro, Torrente Ballester vino a renovar técnicas narrativas, devolviendo el protagonismo a los personajes y a sus vivencias, en detrimento de los hechos en sí mismos. Se pueden encontrar paralelos entre la caracterización de personajes del Quijote y de Los gozos y las sombras. En ambas obras, los personajes se crean por «retazos», se construyen paulatinamente, en la acumulación de datos sobre ellos a lo largo de los textos. Torrente Ballester aparta a los personajes de las abstracciones, porque entiende la Literatura como «manifestación del hombre en su integridad».