miércoles, 4 de mayo de 2011

Prieto, Daniel. UN PUEBLO ABARROTADO

Era mediados de Julio y una gran ola de calor se había trasladado a España, donde parecía que se iba a quedar allí por un tiempo. Los termómetros marcaban los 40 grados en los lugares más frescos y por si era poco parecía que a los tiburones se habían puesto de acuerdo con la ola de calor y se habían instalado también en nuestras costas.

Pues habrá que ir a la piscina pensareis, pues tampoco, porque era ilegal llenar una piscina debido a la sequía que también había en el país. Solo quedaba la piscina de San Sebastián de los Reyes que había sido llenada en el invierno y la mantenían desde entonces.

Como era de esperar millones de personas vinieron a San Sebastián de los Reyes no cabía ni un alfiler, pero la gente seguía llegando y alojándose en el pueblo.

Para ir a la compra tenías que salir a mediodía y hacerlo para toda la semana, dando por hecho que regresarías a casa mas tarde de las cinco de la mañana.

Jesús que era un científico muy bueno; para acabar con esto, creó una máquina climatizadora que pudiese poner el clima que él quisiera.



De esta forma se convirtió en el hombre más rico del mundo más que Bill Gates. Pero su invento no era perfecto; resultó que emitía unas ondas radiactivas en el agua salada. Los tiburones mutaron y se adentraron en la tierra para acabar con los humanos. La causa de su venganza era castigarlos por todo lo que dañaban al medio ambiente. De esta terrible forma, la raza humana se acabó. Y empezó a gobernar la raza de tiburones mutantes por todos los continentes y en los siete mares también.