jueves, 5 de mayo de 2011

Corbalán, Mario. O es eso o…

Un caluroso día de verano, Wall-E no se podía creer la de gente que había en Madrid. Se asustó tanto que se le soltó un tornillo.
Y es que era cierto, tanta gente traería problemas para esta ciudad… Veámoslo.
Wall-E iba hacia el vertedero cuando una ola de sudor le invadió su sistema eléctrico. Tras un par de minutos, sucedió la mayor catástrofe de todas, el Plaza Norte estaba tan lleno que todas las personas que habían reventaron.
Cuando Wall-E volvió a la normalidad, notó la ausencia de la gente, y eso era porque todos explotaron.
Al día siguiente, el robot se volvió loco y de desconectó para siempre.