martes, 3 de mayo de 2011

Bernal, Yaiza. Un secreto muy importante.

Había una vez un niño pequeño llamado Pablito, que concursando en un concurso televisivo ganó un cachorro, al que decidió llamarlo Lucas. Él vivía con su tía, pero un día decidieron mudarse a otra ciudad. Al piso donde se mudaron no aceptaban animales y Pablito se vio obligado a donarlo a alguna familia que lo pudiera mantener.
Un día, como otro cualquiera, su mejor amiga le invitó a ver un concierto de un cantante muy famoso y él, sin dudarlo dos veces, aceptó. El día del concierto estaba muy nervioso, por el motivo de que era su primer concierto. Ya en el concierto, empezaron a salir muchos bailarines de detrás del telón y, cuando lo subieron, ahí estaba, sin duda, era él, era ¿Justin Bieber?
Pablito se quedó sin palabras cuando vio a ese chico en el escenario y lo más sorprendente era que su mejor amiga era fanática de él.
Justin bailaba fatal, vamos, lo que se dice “arrítmico” perdió. Un niño, que estaba entre público, me comentó que bailaba al estilo gay, pero aún así, no sé cómo, le lanzaban rosa y muchas más cosas.
En unas de sus canciones se le cayó el micrófono al público, Justin no sabía cómo reaccionar y soltó una frase un tanto extraña: “Anda un burro volando”. El público empezó a mirar a todas partes y cuando se quisieron dar cuenta el burro estaba en el escenario. El pobre burrito, anunció, que estaba enfadado con el mundo porque su pelaje era negro y no blanco. A Justin se le ocurrió una idea, teñir su pelo.
Después de este incidente, el concierto siguió como si nada y cantó otras de sus mejores canciones, cuando, de repente, se oyó una voz que hizo que volvieran a detener el concierto.
Era un Koala rosa que desveló unos de los mayores secretos de la humanidad, Justin era gay.