martes, 3 de mayo de 2011

Bernal, Yaiza. La niña y sus gafas

En parque chiquitito, donde jugaba Matilde con su amiga, hubo un pequeño accidente.
Un día, mientras Matilde estaba en casa viendo la tele, sus padres llegaron con un pequeño regalo. Eran unas gafas de color rosa chicle y justo en las patillas de las gafas había unos corazones.
-Toma cariño. Disfrútalas.- la dijo la madre a la hija.
-Mamá muchas gracias.- contestó la niña muy emocionada.- Son preciosas.
Matilde se las puso y desde ese día, trataba a las gafas como si fueran un tesoro.
Una mañana, bajo al parque a jugar con su mejor amiga. Las dos se lo pasaban muy bien en el columpio, primero una empujaba a la otra y luego al revés. De repente, Matilde decidió balancearse sola, y a los pocos segundos se vio en el suelo.
Matilde se levantó y vio sus gafas rotas y partidas por la mitad. Ella, muy apenada, solo pensaba en sus gafas, pero no se dio cuenta de que la sangraba la cabeza. Sus padres la llevaron corriendo al hospital y los enfermeros, ya ahí, la dijeron que solo tenía una brecha en la cabeza.
Cuando llegó a casa, vio un paquete en el buzón y pensó que podían ser sus gafas arregladas. Pero no lo eran, se trataba de unas cosas del trabajo de su padre.
Su mejor amiga estaba muy triste por todo lo sucedido, y decidió cómprala unas gafas nuevas, que fueran iguales, clavas.
Matilde se alegró por sus gafas nuevas mucho y desde entonces, cuando se sube al columpio se quita las gafas.