sábado, 30 de abril de 2011

Reynoso, Douglas. Un dinosaurio y una escopeta

Eran las doce de la noche, Sergio dormía, parecía estar teniendo una pesadilla, sudaba y no paraba de dar vueltas en la cama. De repente se despertó y dijo aliviado:

-¡UHF! Solo era una pesadilla, soñaba que un dinosaurio hambriento no paraba de perseguirme.

Al rato oyó unos ruidos el la cocina, parecía que unas cacerolas se habían caído. Sergio se puso sus zapatillas, fue directamente a la cocina, pero ahora el ruido se escuchó en el salón, parecía un cristal rompiéndose. Sergio se extraño, y empezó a creer que un ladrón había entrado en su casa, fue a su habitación y de debajo de la almohada sacó un bate de béisbol. Ya en el salón, se dio cuenta de que no había nadie, pero el suelo estaba repleto de cristales y empapado, tres botellas de vino se habían roto.

Sergio inspecciono toda la casa pero no encontró a nadie merodeando por allí.

Al día siguiente volvió a tener la misma pesadilla, pero al despertar:

Un dinosaurio, si un dinosaurio estaba enfrente de Sergio.

A él casi le da algo tenía un miedo tremendo, el corazón no le cabía en el pecho, bombeaba tan fuerte que parecía que se le iba a salir.

Estaba tan asustado, nervioso, confuso que no sabia que hacer, conducido por esta situación, saco de un cajón una escopeta, el dinosaurio estaba tranquilo y parecía feliz como si el haber sacado una escopeta no fuese peligroso para él. Sergio se disponía a apretar el gatillo cuando de repente el dinosaurio hablo y dijo:

-Espera no dispares.

-¿Eres un dinosaurio de verdad? ¿Estas hablando de verdad?- Pregunto Sergio mas confuso aún.

Estos, entablaron una conversación, bueno mas bien el dinosaurio intentaba convencer a Sergio de que no estaba loco, ni nada parecido, que lo que estaba viendo era real. Le contó también que a veces es un dinosaurio que habla, pero cuando sale el sol le entra un ataque de ansiedad y tiene que comerse todo lo que se encuentre. Al acabar esta frase el dinosaurio empezó a retorcerse, si era la luz solar, había amanecido ya, el dinosaurio abrió su mandíbula intentando atacar a Sergio, querría comérselo, Sergio tenia unos reflejos increíbles y antes de que el dinosaurio se lo comiese, de un salto se levanto de la cama y agarro la escopeta que estaba en su mesilla, se oyeron tres disparos y el dinosaurio cayo en el acto.Al cabo de unos minutos, no sabia que hacer con el dinosaurio, entonces se le ocurrió la idea de comerciar con su carne.

Al cabo de pocos días Sergio se hizo de oro, la carne de dinosaurio era muy demandada.

Ahora Sergio se encuentra en su casa, ya es muy mayor y se dedica a contar esta historia a sus nietos.