martes, 12 de abril de 2011

Reynoso, Douglas. Si tan solo supiera lo que me esta pasando

Hola soy Cristóbal tengo 20 años y soy un hombre de cristal. Todo empezó cuando tenía solo 11 años. Un buen día me mire al espejo y se me veían las ideas, mis pensamientos, no podía creerlo, era algo sorprendente. Cuando se lo conté a mi madre, ella flipo, se sorprendió tanto que se desmayo en el acto. Marisol mi madre, muy apañada ella me regalo un gorro para solucionar el problema y así solucione este problemilla, poniéndome el gorro todos los días.

A medida que pasaba el tiempo, una parte de mi cuerpo se convertía en cristal, era un infierno, todos los chicos se reían de mi, era insoportable, pájaros chocaban sobre mí y cuando cruzaba la calle muchos coches me atropellaban.

Lo que era realmente sorprendente es que era irrompible, me habían atropellado por lo menos veinte coches y diez camiones. Un buen día fui a comprar al súper de la esquina, toda la gente me miraba y yo no me daba cuenta de que me había convertido en un hombre de cristal, la gente flipaba ya que solo veían a un gorro volando y unas bolsas flotando. Cuando llegue a casa descubrí que se me había olvidado vestirme y me puse mis pantalones y mi chaqueta de cuero. ¡Me encanta mi chaqueta de cuero!

Cuando la noticia de que yo, Cristóbal era de cristal, llegó a un científico, este vino a casa a visitarme e inspeccionarme, me realizó un reconocimiento médico. Después de cinco horas de pruebas y más pruebas, ya tenía los resultados y dijo:

-¡Cristóbal! ¿Puedes venir un momento?

Yo al instante estaba ahí, en mi habitación donde este científico llamado Alberto Genistein había montado su laboratorio. Y le pregunte:

- ¿Perdone Alberto pero tiene ya los resultados?

-Si –Me contesto él.

-¡Pues a que esta esperando para dármelos! –Exclame con mucho entusiasmo.

Alberto muy nervioso me dijo entonces:

-Cristóbal no quiero mentirte eres ya mayor, los resultados que he obtenido no son nada buenos debido a tu cambio te quedan dos días de vida.

Me quede loco, me daba algo pero entonces Alberto añadió.

-No te pongas triste tengo una idea.

-Me contó su idea y estuve de acuerdo, me hablo sobre lo que pasaría dentro de dos días, mi cuerpo no soportaría la presión atmosférica y explotaría. Su idea fue llevarme a una planta de reciclado, donde se reciclaba el cristal para reconstruirme con otro tipo de cristal mucho más resistente a la presión.

Y aquí estoy esperando a que empiece esto. Alberto esta poniendo todo a punto, para mi operación, para mi cambio, incluso me ha dicho que podía pintarme de color carne.

¡Estoy muy contento!

Es mi turno debo entrar en la cápsula que ha construido Alberto, aquí nos despedimos amiguitos. ¡Hasta pronto!

FIN