martes, 12 de abril de 2011

López, Guillermo. Amor hacia un paciente

La historia empieza en una tarde de abril, cuando un señor ya tirando para cuarentón tuvo la tonta idea de probar el monopatín de su hijo, al hacerlo ya se sabe cuál fue el resultado, acabó en el hospital por haber perdido el conocimiento.

-¡Ay cariño! ¿Qué te ha pasado?- dijo su mujer.

-Ya ves, gajes del oficio. Uno quiere ver si es peligroso algo para su hijo y le pasa esto. Pero un momento, antes de que me sigas preguntando, creo que la enfermera se ha enamorado de mí.-contestó el padre.
-¡¡¡¡¿¿¿¿Quéééééée´????!!!- exclamó la mujer.

-Señora tiene que irse le vamos a dar la medicina a su marido- dijo de pronto la enfermera.

La enfermera llevaba un par de cajas de medicinas y un vaso de agua.

-¡No me dejes aquí, socorro!- dijo el padre.

La enfermera al ver que el padre se intentaba escapar hecho a correr por los pasillos persiguiéndole. La enfermera no tardó mucho tiempo en atraparle y cuando lo atrapó no pudo más y se declaró al paciente. Cuando terminó, el padre no pudo más que volver a escapar. Toda la persecución empezó de nuevo hasta que llegaron a una sala de agujas y medicinas. De repente el padre cogió una jeringuilla y pinchó a la enfermera.

-¡Toma esa!- dijo el padre.

Al poco tiempo la enfermera se había dormido y el padre consiguió irse a casa. Al llegar le dijo a su mujer cuanto la quería y que nunca le iba a ser infiel. Esa noche su mujer le preparó su plato favorito: pollo asado con patatas.

FIN