sábado, 30 de abril de 2011

Bermejo, Sara. Lucas y sus gafas.

Había una vez un niño llamado Lucas que iba todos los días al parque después de la escuela. A Lucas le encantaba el parque, le encantaba jugar con la arena, hacer nuevos amigos, tirarse por el tobogán y sobretodo, lo que más le gustaba era columpiarse muy alto.

Una tarde, mientras Lucas estaba en el columpio llegó un niño muy grande y le dijo que se bajara del columpio porque quería montarse él. A eso, Lucas le contestó que se estaba columpiando él y que esperara el turno hasta que se bajase. El niño grande, al ver que Lucas no se iba a bajar se colocó detrás de él y empezó a empujarle muy, muy fuerte hasta que Lucas se cayó y se rompió las gafas. Lucas se fue llorando a casa porque aquel niño le había roto sus gafas favoritas y tendría que ponerse las gafas antiguas que no le gustaban.

Al día siguiente después de la escuela, Lucas se fue al parque y se montó en el columpio que tanto le gustaba pero llegaron otros niños y se empezaron a reír de él. Se bajó del columpio y se fue a casa. Al principio iba andando despacito, pero luego aceleró el ritmo cuando vio que el niño grande le perseguía. Lucas empezó a correr pero el niño grande le dijo que se parara un momento porque quería hablar con él.

Lucas se preguntaba por qué querría hablar con él el niño grande y se sorprendió cuando le puso en la palma de la mano unas gafas iguales a las que le había roto en el columpio y le pidió perdón por haberle tirado al suelo.
Los dos se hicieron amigos y se fueron a jugar con los columpio.