domingo, 30 de enero de 2011

Quijotes por el mundo

¿También tú aquí, hermano, amigo,
maestro, en este limbo?

Cernuda. Retrato de poeta.


La Real Academia de la lengua Española define educar con las siguientes acepciones:

1. tr. Dirigir, encaminar, doctrinar.
2. tr. Desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos, etc.. Educar la inteligencia, la voluntad.
3. tr. Desarrollar las fuerzas físicas por medio del ejercicio, haciéndolas más aptas para su fin.
4. tr. Perfeccionar, afinar los sentidos. Educar el gusto.
5. tr. Enseñar los buenos usos de urbanidad y cortesía.

Educar implica guiar a otros para que adquieran conocimientos, aprendan a comportarse en sociedad y se desarrollen físicamente. Pero, también, cada uno de nosotros debemos hacer por educarnos a nosotros mismos. La educación abarca todos los aspectos del crecimiento humano. La asignatura de Lengua castellana y Literatura es una de las muchas herramientas para fomentar este crecimiento dentro de nuestra sociedad. Así se refleja en el Código deontológico defendido por el CDL. Los profesores tienen la ocasión de utilizar su asignatura para desarrollarse ellos humana y profesionalmente y colaborar para que otros profesionales, alumnos y familias crezcan de igual manera. La educación escolar es una institución que debiera formar buenos profesionales, pero también seres humanos de calidad. Para que esto pueda tener lugar hay que partir de la libertad para enseñar y para aprender y de luchar por una igualdad de oportunidades. La educación escolar hasta secundaria es obligatoria. No es voluntaria y, sin embargo, puede ser libre, siempre y cuando al profesor que enseña Las leyendas de Bécquer, por poner un ejemplo, le fascina el misterio de esas historias; y se lo muestra a sus alumnos. El profesor, de un modo natural, debe querer que todos sus alumnos disfruten, por seguir con el ejemplo, de la locura del soldado que se enamora de Doña Elvira de Castañeda.

El profesor debe formarse para ser competente en aquello que enseña. Debe ser un buen pedagogo y no perder de vista que, también, debe ayudar a sus alumnos a crecer como seres humanos y en la mejor armonía grupal posible. Dice Kundera que: «Todas las novelas de todos los tiempos se orientan hacia el enigma del yo». La Literatura habla del ser humano. Trata sobre él y se escribe para ayudarle a crecer. El profesor debe trasladar esto a su clase. Debe enseñar el Quijote, pero ser también un poco Quijote. Debe enseñar conocimientos y también un ideal vital. Si el hidalgo estaba dispuesto a deshacer entuertos, el profesor también debe deshacerlos. No se trata de ponerse la armadura y salir a correr aventuras. No, los tiempos son otros. Pero, sí dar un trato igualitario a los alumnos, transmitirles el entusiasmo por la materia y por aprender.

Uno de los mayores retos del profesor reside en la colaboración con las familias. Tanto el profesor como los padres tienen el deber de educar a los niños que de ellos dependen. El profesor está a disposición de las familias y debe procurar una alianza con ellas, en beneficio del alumno. El profesor tiene la oportunidad de favorecer un mesosistema[1] Esto es, el profesor tiene la oportunidad de, no sólo ayudar a personas individuales, sino incidir de un modo positivo sobre la sociedad. Bastián, el protagonista de La historia interminable, descubre que lo que cualquier ser humano desea es querer a los demás. La única actitud humana es estar dispuesto a ayudar a los que nos rodean. El profesor debe hacer cuanto pueda por respetar a las familias y ayudarles en el esfuerzo que hacen por formar a sus hijos.

El profesor es el representante de la lengua, el instrumento con el que todos nos comunicamos; y de las obras que ha escrito la humanidad. Debe proteger y potenciar la institución educativa. No es sólo que, como dice Borges en La Biblioteca de Babel, el número de libros posibles es infinito; sino que son muchos los libros que se han escrito, más de los que cualquiera de nosotros puede llegar a leer. El profesor será como esos investigadores que se internan por la biblioteca, se mantendrá aprendiendo constantemente. Aprendiendo su materia, de los compañeros de materia y de los compañeros que impartan otras materias. El profesor es un lector, una persona ávida por aprender. Cuanto más enseña, más aprende.
[1] Término empleado por Urie Bronfenbrenner para referirse a la relación entre los microsistemas del alumno, entre personas cercanas al alumno de distintos ámbitos.