domingo, 30 de enero de 2011

Lenguaje en sociedad

-¿Por qué me haces sufrir?
-Porque te amo.

Italo Calvino. El barón rampante.



El desarrollo de la capacidad lingüística es fruto de la combinación de las influencias de lo genético y lo cultural, o, en otras palabras, de lo hereditario y de lo adquirido. Los estudios de protoconversaciones, que se refieren a la comunicación que establecemos en nuestros primeros meses de vida con los que nos rodean, hacen pensar que el ser humano, por naturaleza, percibe la situación comunicativa y adapta su expresión a la misma. Por otra parte, desarrollamos el lenguaje dentro de un entorno social. A efectos pedagógicos, tendremos presente el desarrollo evolutivo humano, para poder trabajar sobre lo que nos es posible modificar: lo adquirido o cultural. Podemos referirnos al lenguaje como un «sistema de estrategias»: «que se aprenden en un proceso que puede entenderse como una “adaptación reorganizativa” dentro del sistema complejo que es «el entorno sociocultural del pensamiento (Prieto)». La eficacia comunicativa depende de que seamos capaces de adaptar nuestro registro al contexto cultural en el que estamos: «En efecto, parece razonable suponer que el dominio y acceso generalizado a ciertos recursos estratégicos —esto es, a los procedimientos que se orientan teleológicamente al éxito comunicativo e interactivo— se derivan de la construcción de ese sistema extraordinariamente complejo de habilidades y conocimientos aprendidos al que llamamos cultura (Prieto)».

La expresión no puede limitarse al conocimiento de la norma: «Debe asumirse que la posesión de la competencia gramatical no puede dar cuenta por sí sola de la compleja realidad de los usos lingüísticos concretos (Prieto)». Se potencia el aprendizaje de la lengua, si se trabaja de un modo aplicado. Una manera de hacerlo es a través de la creatividad, porque invitamos a las personas a hacer suyos los recursos lingüísticos. La escritura creativa es una herramienta con la que nos expresamos a nosotros mismos. No nos valen expresiones hechas, sino que tenemos que encontrar nuestro propio estilo (Vargas Llosa, p. 48). Según Acquaroni: «La literatura contempla, en toda su potencialidad, las múltiples posibilidades expresivas que se pueden atribuir a una lengua, o, en palabras de Coseriu (1987: 14): “representa la plenitud funcional del lenguaje, es realización de sus virtualidades permanentes” (p. 272)». El taller de escritura es un espacio para aprender a expresarse en contacto con otras personas. «Concebimos la escritura como una actividad social, resultado de la interacción entre sujetos que leen, escriben y comparten sus ideas y desarrollan su creatividad personal y su capacidad expresiva. (Acquaroni, p. 332)». El taller de escritura, como cualquier otro planteamiento pedagógico, debe tratar la lengua de un modo integral. Debe fijarse en cuál es el conocimiento interiorizado de las personas, qué saben acerca de la lengua; y cuáles son sus habilidades para expresarse. En base a esto, debe tratar de potenciar el conocimiento y la expresión de aquellos a los que va dirigido lo máximo posible.

La capacidad lingüística debe trabajarse de un modo práctico, porque los estándares del lenguaje surgen dentro de los grupos sociales. No tiene sentido, salvo para quienes tengan un interés académico, estudiar en lenguaje con miras exclusivamente teóricas. El lenguaje toma su sentido en la sociedad. Responde a los modelos mentales que asumen grupos sociales. El sistema estratégico que propone Prieto:

1. es, en lo esencial, un complejo no adquirido, sino aprendido gracias a la acción de procesos variados de transmisión cultural;
2. debe ser entendido como un instrumento orientado esencialmente a la eficacia comunicativa e interactiva.

El uso que hacemos del lenguaje gana su sentido y ampliamos nuestra competencia lingüística dentro de una cultura. Por este motivo, consideramos que cualquier abordaje del aprendizaje del lenguaje exige que se plantee en términos comunicativos. Mejoramos nuestra competencia lingüística si la trabajamos en interrelación con las personas que nos rodean y esto, además, nos sirve «porque fortalece en el individuo el sentido de la dignidad, de la autoestima, de la integración social (Prieto)». El lenguaje es un instrumento que nos puede servir para crecer como seres humanos. Su aprendizaje debe dirigirse a la sociedad, no sólo porque es el modo más razonable de abordarlo, sino porque tiene otras ventajas para la persona. Por estos motivos, Prieto concluye que: «una gramática normativa adecuada debería ser (ante todo o también) una gramática discursiva». Esto es que el modelo de lengua debe contemplar la manera con que nos expresamos en sociedad.










Referencias

Acquaroni Muñoz, Rosana. La incorporación de la competencia metafórica (CM) a la enseñanza-aprendizaje del español como segunda lengua (L2) a través de un taller de escritura creativa: estudio experimental. Madrid: Universidad Complutense de Madrid. 2008.

Prieto de los Mozos, Emilio. Variación, norma y aprendizaje lingüístico. Consultado en: http://congresosdelalengua.es/valladolid/ponencias/unidad_diversidad_del_espanol/1_la_norma_hispanica/prieto_e.htm


Vargas Llosa, Mario. Cartas a un joven novelista. Barcelona: Ariel. 1997.