miércoles, 23 de noviembre de 2011

II Congreso Internacional Grandes narradores del siglo XXI. Alan Moore y sus alrededores en la UCM

En la segunda jornada, Fernando Ángel Moreno dio la palabra a Eduard Baile López («Notas sobre algunas referencias culturales en Swamp Thing de Alan Moore»). Swamp thing se divide en tres partes: la primera reinventa el personaje y el ambiente en el que se mueve, la segunda es una «road comic» para «hablar de cuestiones sociales y la última trata relación entre el monstruo y su amada. Alan Moore emplea referencias de la pintura, como al Sueño de la razón produce monstruos de Goya; del cine y sus estrellas, como Bette Davis; de mitos, como Orfeo; de música, como Jimmie Hendrix; de la literatura, el «terror preternatural de Lovecraft». Todo este bagaje cultural hace que Swamp thing sea una obra de referencia. Reivindica el valor artístico del cómic. Acto seguido, Diego Martos («Los personajes de Alan Moore como iconos culturales») añadió que las obras
de Moore se insertan en la Cultural. Alan Moore ha trabajado tanto con personajes de creación propia, de cultura popular y con personajes creados por otros autores. «Los personajes de Alan Moore pueden entroncarse como iconos culturales», con gran repercusión social. En último lugar, Javier Pastor («La broma asesina o como (no) matar el tiempo con un cómic») analizó formalmente The killing joke. Se trata de un cómic que cuida los detalles para indicar el paso temporal. La temática obsesiva se refleja en ciertas repeticiones semánticas y morfológicas. El cómic establece una serie de repeticiones para contar una historia sobre el presente, en la que dos superhéroes están avocados a una lucha sin fin.

La segunda mesa fue abierta por Enrique Galván («La horrible simetría del vigilante: una comparación entre Watchmen de Alan Moore y D. Gibbons y X de CLAMP»), quien mostró las referencias que tienen Watchmen y X a lugares reales. Ambas son obras distópicas, que presentan a personajes ante situaciones duales. En segundo lugar, Mikel Peregrina («Subversión del papel del héroe en Watchmen, de Alan Moore») señaló que los cómics habitualmente se caracterizan por ser utopías, suceden en un no-lugar; y acronías, el tiempo no es lineal, sino una sucesión de hechos, en los que no envejecen los héroes. En Watchmen, en cambio, si hay paso del tiempo y se adentra en la psicología de los personajes. Es una obra de autor, con personajes redondos y que fue una propuesta innovativa dentro de la posmodernidad. Después, José Marco Segura Jaubert. («De Derrida a Bajtín: deconstruyendo la figura heroica de Batman y su antagonista el Joker, y la relación de este último con la Historia de la Risa») estudió la figura de Batman por oposición a los villanos. Obras recientes como The killing joke, The dark knight y Asilo de Arkham ponen de relieve que el héroe necesita a su enemigo para mantener su identidad. Estas obras se construyen sobre dicotomías como héroe-villano, razón-locura. Batman y Joker son dos «extremos que acaban siendo equivalentes, necesitándose el uno al otro». Ya no es posible separar el bien y el mal de un modo tajante, sino que éstos se mezclan. «Estamos ante un nuevo paradigma, donde el azar y el caos que rige todo nos dicen que hay una nueva manera de entenderlo todo». Por último, Elisa McCausland («Promethea, la “mujer maravilla” de Alan Moore») analizó la heroína en el cómic. Esta figura representa una mujer con mayor iniciativa que en generaciones anteriores, aunque el cambio más aparente que real. Wonder woman es un personaje inspirado en la mitológica amazona, que ha evolucionado en el cómic.

No pude estar en la tercera mesa, en la que expusieron Ana Ramos («El Peter Pan de Alan Moore») y Javier Fernández («Alan Moore, guionista de la E.C.»); pero sí llegué a las preguntas. En ellas se habló como en «Wendy» (Lost girls), Alan Moore reinterpreta la historia de Peter Pan, haciendo más explícita la importancia de la violencia y el sexo.

En la cuarta mesa del día, José Manuel Trabado («Gramática del deseo: la liberación femenina en Lost Girls») analizó los mecanismos que emplea el cómic para generar deseo. Alan Moore en Lost girls toma como referente una sociedad de represión, genera deseo y, en este y en otros cómics, emplea la simetría de escenas y referencias literarias y de vivencias de los personajes. El deseo sirve como guía para una narración liberadora. Los personajes de Alan Moore escapan al marco represor donde se originaron. En segundo lugar, Francisco Arellano («Promethea, Tom Strong y algunos textos marginales de Alan Moore relacionados con la literatura Pulp»). Alan Moore ha escrito una serie de cómics cuya calidad es propia de la gran literatura. «Emplea técnicas narrativas que pueden parecen extrañas», pero que están justificadas para lo que pretenden y «están perfectamente documentadas».