jueves, 20 de octubre de 2011

19/10/2011 Congreso Internacional «Los placeres literarios: Francisco Umbral como lector»

Hoy ha tenido lugar la primera jornada del Congreso Internacional «Los placeres literarios: Francisco Umbral como lector». En la mesa inaugural se señaló la importancia de Umbral como columnista y como escritor. Umbral hizo suyas las palabras para interrogar a la realidad y retratarla con veracidad. Se pueden destacar las emocionadas palabras de doña España Suárez, presidenta de Francisco Umbral, por el homenaje que tuvo lugar hace dos días en el teatro Fígaro. La primera ponencia fue presentada por José Ignacio Díez y corrió a cargo de Bénedicte de Buron-Brun («La biblioteca de Francisco Umbral. Primera parte: títulos, epígrafes y préstamos»), quien valoró que Umbral aprendió a escribir, en buena medida, a través de sus lecturas, como señala la siguiente cita del autor: «No hay mejor taller de escritura que un libro, un buen libro y leérselo bien. Ése es el taller de escritura». Algunos de los títulos de Umbral parecen homenajear a otros libros. Por ejemplo, «Los alucinados» es muy próximo a «Alucinaciones» de José Hierro. Bénedicte de Buron-Brun hizo un recorrido por los textos que inspiran las obras de Umbral. Asimismo, valoró cómo el autor empleaba los epígrafes con diversos tipos de mensajes, que retan a sus lectores a interpretar sus motivaciones. Umbral en sus obras se dirige a los autores con una familiaridad que les convierte en el núcleo del texto. Las citas también se convierten elementos creativos. Umbral juega a poner citas con cambios, a variar el autor de las mismas, a citar bajo otro nombre un texto propio y a parafrasear frases célebres. Umbral llevó a cabo una búsqueda personal mediante las palabras, que se puede glosar con la cita de Walt Whitman en Hojas de hierba: «Esto no es un libro, quien vuelve sus páginas toca a un hombre».

A continuación, tuvo lugar una mesa redonda moderada por Carmen Rigalt. En su intervención, Pedro J. Rodríguez señaló la importancia de Umbral en el periodismo y cómo le marcó a él mismo en su visión del periodismo. Pedro J. Rodríguez y Umbral colaboraron primero en Diario 16 y después juntaron esfuerzos en la fundación de El mundo. Pedro J. Rodríguez resaltó que, por encima de su capacidad para escribir, Umbral fue un hombre con «compromiso en una sociedad democrática». Por su parte, Luis María Ansón comentó el paso de Umbral por Abc. Carmen Rigalt lanzó la pregunta de si Umbral era un escritor incómodo, a lo que respondió Pedro J. Rodríguez respondió que esta imagen se debe a su inconformismo. Pedro J. Rodríguez y Luis María Ansón recordaron los últimos momentos de Umbral. Luis María Ansón resaltó que Umbral fue un gran novelista, un gran ensayista, «el primer memorialista y uno de los tres mejores articulistas […] y el escritor que mejor ha manejado el idioma». Pedro J. Rodríguez terminó leyendo unas palabras que escribió sobre Umbral en 2003, cuando éste estuvo enfermo. En ellas Pedro J. Rodríguez se preguntaba quién puede recoger el testigo de Umbral; y, también, leyó unas palabras de Umbral sobre su implicación con escritura. Y Luis María Ansón dio las gracias a la emotiva actuación de  María Toledo en la representación de Mortal y rosa.

En la siguiente mesa, José Ignacio Díez dio la palabra a Fanny Rubio («Umbral, lector de la tragicomedia del franquismo»). Umbral se inserta en la tradición en la que los artículos periodísticos reflexionan sobre España. Umbral fue el «primer memorialista de Madrid», un rebelde; cuya destreza proviene tanto de su dominio de la métrica, como de su experiencia de lucha en una realidad adversa. Fanny Rubio analizó las relaciones entre Umbral y el modernismo, con autores como Rubén Darío y Juan Ramón Jiménez. Madrid 1940 es una novela tremendista, que recoge la conflictividad de la posguerra. Retrata distintos escenarios de la capital, unos opresivos y otros menos dramáticos. De esto modo, Umbral recoge la complejidad de un determinado momento histórico. Umbral reflexionó en sus textos sobre la realidad histórica y sobre su propia vida, como ejemplifica la siguiente cita: «Soy escritor doloroso, que se cura escribiendo». En segundo lugar, Jean-Pierre Castellani («La cultura literaria de Francisco Umbral en las columnas periodísticas de El mundo: presencia, función y alcance») recorrió la trayectoria de Umbral y el carácter implicado, tanto en su columna como en sus obras literarias. Jean-Pierre Castellani valoró el trasvase entre las obras periodísticas y las obras literarias de Umbral. En ambos casos, la cultura literaria de Umbral «se convierte en un leit motiv».

En la tarde, Jean-Pierre Castellani presentó a Carole Viñals («El papel de la admiración en la construcción de una identidad plural»). Umbral indaga en Anatomía de un dandy la figura de Larra, como representante de una categoría de autores que buscan crear su propio sello. Según Umbral, Larra pertenece a los «desarraigados» como Quevedo o Valle-Inclán. De este modo, Umbral separa a Larra del grueso de los  escritores, pero lo vincula a los otros autores desarraigados. Según Carol Viñals, Umbral muestra en «Anatomía de un dandy la máscara de Larra, bajo la cual está su propia máscara». Se trata de un libro de espejos. Larra construyó su propia imagen como autor y, se puede rastrear, que el mismo Umbral construye su imagen en el texto.

En segundo lugar, José Antonio Cruz y Lara Fernanda Mantoanelli Silva («Baudelaire: el modelo sublime del adolescente en Las ninfas») también trabajaron sobre la figura del dandy, en Umbral y en Baudelaire. Las ninfas es una novela de formación del adolescente que la protagoniza y de formación como dandy de éste. El personaje está inspirado en Baudelaire, que fue un inconformista. El dandy lidia con las contradicciones, sin llegar a decantarse por una visión clara de las cosas. Así, Baudelaire titula uno de sus libros Las flores del mal, que junta términos que parecen pertenecer a planos diferentes: «flores» y «mal». El dandy entiende la vida y el arte unidos, cuida su aspecto y su técnica artística. Francisco en Las ninfas retrata un dandy muy influido por Baudelaire. En Las ninfas, el personaje de Francisco sirve a su autor como una manera para encontrar su propia imagen.

En tercer lugar, Francisco Estévez («Umbral crítico de Galdós») recorrió las distintas valoraciones que ha recibido la obra de Galdós. Fue en primer lugar valorado como tradicionalista, después como modernista y, por último, se ha ganado la valoración de clásico, sólo rechazada por algunos críticos, como es el caso de Umbral. Éste fue un escritor público y que creó su propio estilo como persona y como escritor; por lo que sus opiniones son de gran importancia social. Umbral mira «el mundo como texto», como hizo Galdós. Sin embargo, Umbral y Galdós tienen un estilo muy diferente. Desde el punto de vista de Umbral, las obras de Galdós no revelan estilo. No obstante, señaló Francisco Estévez que Galdós y Umbral tienen más elementos en común de los que parece a primera vista. Ambos renovaron la novela española, domian el lenguaje y son conocedores del lenguaje coloquial.

Acto seguido, María Luisa Regueiro Rodríguez («Umbral, lector de Clarín: polisemia y significación») comentó que Umbral apreció la prosa de Clarín y que lo criticó porque Umbral vivió en una época diferente. Tanto Clarín como Umbral emplearon neologismos «para dar cuenta de la expresividad que ambos tienen».

Después, Blanca Ripoll Sintes («Placeres de un joven crítico. Una cala en la colaboración de Francisco Umbral  en el semanario Destino (1962-1966)») trató acerca de seis entrevistas que realizó Umbral, en las que se puede comprobar el sello ficcional que pone el autor, como él ha confesado. Estas revistas se publicaron tanto en el semanario Destino como el periódico El norte. Blanca Ripoll Sintes concluyó valorando la capacidad de Umbral para «para unir la palabra con el mundo» en que vivió.

Por último, Pilar Bellido Navarro («Valle en Umbral: de la biografía ajena a la autobiografía proyectada o el diálogo entre lectura y escritura»). Umbral admiró a Valle-Inclán por la fuerza de sus personajes y la busca de su propio estilo. Eduardo Martínez Rico defiende que Umbral no escribe biografías, sino autorretratos. Pilar Bellido Navarro interpreta que Umbral escribe acerca de autores con los que tiene afinidades y vuelca en ellos su propia visión. Umbral escribió dos libros acerca de Valle-Inclán. Umbral resalta el esfuerzo estilístico de Valle-Inclán y ahondó en la figura de este escritor. Si en el primer libro consideraba que el modernismo se trató de algo puntual, después valoró que respondía a algo más hondo, un espíritu de la época, que después siguió desarrollándose en el caso de Valle-Inclán.  

            Mañana y pasado mañana, volveré a hacer crónica del congreso, por si alguien quiere seguirlo. Además, la Fundación Umbral está informando acerca del evento en tiempo real, tanto en Facebook como en Twitter.