lunes, 2 de mayo de 2011

Piñón, Yaiza. El hombre de madera.

Como todas las mañanas, se levantaba temprano para ir a coger agua al río. No tenía buena fama en el pueblo, pues era un hombre un tanto malo y egoísta. Ya había acabado de coger agua en el río, y se iba directo a su casa cuando de pronto escuchó como alguien le estaba hablando.

Miraba a todos los lados, arriba, abajo…pero no veía a nadie. Sorprendido vio como en el agua había una pequeña rana encima de una enorme piedra, que la estaba hablando.

-Pagaras por todas las cosas malas que has hecho- Le dijo la rana.

Él sin decirla nada, ( pues pensaba que era imposible que una rana le estuviera hablando), se dio la vuelta.

-Debes hacer una buena acción para poder romper este hechizo- Le dijo de nuevo.

De pronto una extraña sensación le recorrió todo el cuerpo. Se miró las manos…¡era de madera!

Fue corriendo a su casa y reflexionó sobre todo lo que le había pasado.

-Tampoco está tan mal ser de madera- pensó.

Pero esa forma de pensar no le duró mucho tiempo. Con el paso de los días, se dio cuenta de que se podía quemar con mucha facilidad, que le crecía la nariz si mentía, que se hinchaba muy a menudo… Era sábado por la mañana y como siempre fue el río a coger agua. Había un grupo de niños jugando cerca. De pronto uno de ellos se cayó al agua, entonces se acordó de lo que le dijo la rana.

“Debes hacer una buena acción para deshacer el hechizo”

Se tiró al río y cogió al niño lo más rápido que pudo. Se dio cuenta de que flotaba, de modo que el niño se agarró de él, y pudieron salir más fácilmente del agua. A los pocos minutos el hechizo se rompió, y desde aquel día, el hombre fue bueno y amable con los ciudadanos del pueblo.