lunes, 2 de mayo de 2011

Nieto, Luis. Si no lo veo no lo creo

Era se una vez en tiempos futuros un hombre llamado Pepe que trabajaba en un rascacielos. El hombre tenía unos cuarenta y cinco años y ya le habían dado varios paros cardiacos.

Vivian a unos 100 kilómetros del trabajo pero como vivía en una civilización muy desarrollada iba a trabajar en avión, solo tardaba en llegar una media hora. Pero el aeropuerto estaba situado a unos 50 kilómetros de su trabajo y tenia que coger un taxi volador que le llevaba justo a la puerta de su trabajo. Bueno ala puerta de su trabajo exactamente no le llevaba a la entrada de las oficinas. Las oficinas contaban de 40 torres en línea recta y la suya era la más alejada de todas. Para llegar a su torre debía de alquilar una bicicleta a propulsión pero eran muy caras y casi no la podía alquilar por lo poco que ganaba. Al llegar a su torre después de otros 40 minutos debía de subir a la oficina que era la más alta de todo el país. Tenia unos 1000 pisos y el trabaja en el piso 999 debía de coger el ascensor central que tardaba uno 30 minutos en llegar a su piso cuando llego al piso ya había pasado unas 3 horas desde que salio de casa.

Llego a su silla y cuando estaba a punto de sentarse sonó por megafonía:

Señor Pepe acuda al despacho del director.

El despacho del director estaba en la planta más alta en la planta 1000. Llegar al despacho del director se tardaba unos 15 minutos más.

Cuando llego al despacho del director llama a la puerta y entro. El director quería hablar con el y le dijo:

Su trabajo en esta empresa a sido muy bueno y yo estoy a punto de jubilarme y quiero que tu te quedes a cargo de la empresa.

Pepe sorprendido acepto y se convirtió el propietario de la mayor empresa del país