sábado, 2 de abril de 2011

Rubio, Jorge. El secreto de los nabos

Erase una vez un país llamado Radiat, era un país muy muy pequeño, casi insignificante, pero a la vez muy muy rico, tan rico que no necesitaba importar ningún tipo de producto o energía, es más, abastecía a medio mundo por su central nuclear, era gigantesca y a la vez muy productiva. También poseían la plantación de nabos más grandes de la historia. Llegaban a medir 3 metros de alto. Así que en ese país nunca había hambre.

Un día hubo una anomalía en el Sector 7-G de la central nuclear, que se supone que tenía que vigilar Homer Simpson, pero como siempre, estaba despistado. El caso es qué hubo una fusión del núcleo y explotó la central. Inexplicablemente no hubo heridos, ni muertos, pero sí una niebla de color verdoso se posó sobre Radiat. No se sabía lo que era. Se sospechaba que era algún material radiactivo.5 días después de la explosíon los nabos comenzaron a crecer más, a tamaños antológicos. -¡19 metros!. Decían los radiatianos.- ¡Nos vamos a forrar!

Los nabos cobraron vida. Ojos verdosos, piel rojiza, y sí, venían a conquistar a los humanos.Arrasaron Radiat, pero un nabo se dio cuenta de que gracias a la radiación a la que habían estado expuestos los humanos, al enterrarlos brotaban plantas con forma humana. Así es como los nabos plantaron a los humanos y el país se llamó Nabiat.