jueves, 28 de abril de 2011

Prieto, Daniel. EL HOMBRE DE VIDRIO

Vidrioman, El Chico de Vidrio, Vidrioboy, Irrompiblehombre…, ningún nombre le gustaba a Manu para apodarse.

Manu es un chico de unos dieciocho años y algo inseguro, pero no era un chico normal y corriente, era un chico de vidrio; vivía internado en una escuela de superhéroes y era irrompible.

Manu estaba acomplejado porque mientras que los otros chicos y chicas de su colegio tenían asombrosos poderes: podían volar, tenían superfuerza, eran elásticos, superrápidos y muchas cosas más, él simplemente era de vidrio.

Apenas tenia amigos porque pasaba desapercibido y muchas veces la gente se chocaba con él porque no lo veían, vivía completamente marginado, en clase se sentaba en una esquina porque si no, el resto de compañeros se copiaban de él en los exámenes porque veían lo que pensaba en su cabeza. Los únicos amigos que tenían eran Fernando y Ana, que también vivían separados de la gente debido a sus poderes. Fernando era un chico de mocos y Ana era un imán viviente, se le pegaban todos los utensilios metálicos que había en la sala.

Manu odiaba esa vida y decidió marcharse para siempre de ese colegio, cogió sus cosas, se despido de sus amigos que prometieron no chivarse porque sabían lo mal que lo pasaba, y se puso un gorro en la cabeza para que nadie pudiera ver que sus intenciones eran escapar del colegio.

Llevaba días caminando hacia la gran ciudad donde pensaba apuntarse al circo y viajar por todo el mundo, por suerte para él no necesitaba beber agua, simplemente comer tierra para generar más vidrio y no morir desvidriatado.

Había llegado a la ciudad, y le fascino ver tantas luces y personas andando por la calle, estaba contento de haber llegado pero descubrió que la gente se asustaba de él, huyó rápido de allí a un callejón en el que solo parecía haber un gato callejero, decidió pasar la noche allí y cuando se tumbó vio un papel en el que ponía: Científico Miguel le ayuda, si tiene problemas con su aspecto venga y le convertiremos en alguien nuevo. Eufórico Manu corrió por la ciudad buscando aquel lugar.

Era una casita medio destruida y sucia en un callejón. Sin dudarlo se metió dentro. El hombre que la habitaba era bajito, con bigote y poco pelo. Manu le contó lo que le sucedía, y el científico creó una pomada que le hizo tener piel , ahora que ya era de carne pensó que podría tener una vida normal, como el resto de personas que había visto en la ciudad cuando llegó. Estaba tan contento que le pagó con todo el dinero que tenía y se fue de allí en busca de un lugar para vivir.
Pasada una hora la pomada se secó y volvió a ser un chico de vidrio. Enfadado regresó a la casa de aquel hombre, pero ya no estaba. Había recogido todas sus cosas y se había ido. Manu no sabía que hacer, estaba solo, en la calle, sin un lugar donde dormir. Apoyado en la pared veía pasar los coches cuando de pronto, vio que a un niño se le escapó su balón a la carretera y corría tras su juguete. Sin dudarlo un momento, involuntariamente se lanzó a la a por él, para salvarlo de un camión que se aproximaba; posiblemente por todas las clases que había recibido en el colegio.