viernes, 25 de marzo de 2011

Prieto, Daniel. Miguel el niño con un granpequeño problema

Pequeños y débiles insectos ¿Que me pueden hacer a mí? Eso es lo que se repetía Miguel todos los días mientras pisaba y destruía todos los hormigueros, huecos en la tierra y todo lugar en el que se podía instalar un bicho de su jardín.
Miguel era un niño de unos 10 años, era algo bajito y muy bueno por eso tenía muchos amigos; sacaba muy buenas notas en el colegio y siempre ayudaba a todo el mundo, pero cuando se encontraba en el jardín de su casa era un chico completamente distinto, se transformaba de un niño que no haría daño a una mosca a un niño que era justo esa su intención. Sucedió hace dos años. Miguel estaba tranquilo tumbado en el césped una tarde de verano, no se dio cuanta pero estaba encima de un hormiguero y entonces todas las hormigas se le subieron encima a morderle, las tenía por todo el cuerpo sin darse cuenta intentando quitarse las hormigas de encima golpeo una colmena de avispas; cuando se metió dentro de casa parecía más un globo rojo que un niño y por culpa de las hormigas no pudo ir al campamento de verano con sus amigos. Por otra parte los insectos cansados de los ataques constantes del niño humano fueron a visitar al escarabajo mago del jardín, el escarabajo después de escuchar los lamentos de sus compañeros decidió crear una pócima que convirtiese al niño en insecto.
A la mañana siguiente Miguel estaba en la cama y cundo se miró al espejo vio que era un escarabajo, lo primero que pensó es que era un sueño pero cuando vino su madre a intentar matarlo con el primer golpe de periódico se dio cuenta de que no era un sueño y de que estaba en peligro, consiguió salir por la ventana pero fue una mala idea porque todos los insectos estaban esperándolo para darle una paliza. Justo apareció Crash el escarabajo mago y le salvó de la paliza pero a cambio, le obligó a pasar un día entero con cada una de las colonias de insectos del jardín. Al final del día Miguel comprendió por todo lo que tienen que pasar los insectos para sobrevivir como los pájaros, los niños, los coches y los exterminadores. En ese momento el niño recobró su tamaño y estado normal y no volvió a maltratar a los insectos, es mas todas las noches dejaba en se ventana un vaso de agua con azúcar para los insectos; y cuando un matón se metía con él los insectos le ayudaban.
Esta es la historia del granpqueño problema que tuvo Miguel ese mágico verano.