jueves, 24 de febrero de 2011

Lenguaje y diccionario

G. Salvador se lamenta del poco cuidado que se pone en la vida pública del empleo de las palabras. El uso que hacemos del lenguaje es importante, pero es verdad que suele pasar desapercibido en la sociedad y no se le destina gran cuidado. Muchos de los libros de Torrente Ballester tratan esta cuestión. Establece una oposición entre personajes que manejan bien la palabra, pero no la acción; y personajes que actúan pero no manejan la palabra. En Los gozos y las sombras, Carlos Deza emplea las palabras para pensar sobre sí mismo y los demás, pero es incapaz de tomar decisiones. Cayetano, en cambio, es jefe indiscutible de la mayor parte de los habitantes de Pueblanueva, pero las palabras de Carlos Deza le confunden. Cayetano dice de Carlos Deza lo siguiente:


¿Qué más da? Eso no evitará que, cuando lo creía todo resuelto entre nosotros, aparezca el doctor Deza a reventarlo -alzó las manos, abiertas en abanico, y las agitó en el aire-: ¡Carlos Deza! El último Churruchao, el señorito que lo sabe todo y que te embarulla con palabras que no quieren decir nada... (312).


Es interesante que Cayetano desprecia la palabrería de Carlos Deza, pero, al mismo tiempo, le influye. Aunque Cayetano es mucho más poderoso que Carlos Deza en casi todos los sentidos, le teme. El uso de la palabra es una herramienta importante para la vida. No es verdad que despreciemos la palabra, como se lamenta Salvador. Uno de los objetivos de la enseñanza debe ser ayudar al alumno a que domine el lenguaje. Mariano del Mazo valora que el aprendizaje de unidades léxicas, entre las que se encuentran las palabras, no es el más esencial, por ejemplo, en el caso de la comprensión lectora, salvo:


1) A menos que un texto esté impregnado de tecnicismos cuyo desconocimiento haga imposible identificar los referentes de los objetos y/o conceptos a los que remita.

2) Hay que tener en cuenta, por otro lado, que para la comprensión lectora es extremadamente importante el nivel léxico si se trata de palabras clave. Este concepto de “palabra clave” es esencial para la lectura. Pensemos en un texto que trata sobre un determinado asunto: la pena de muerte, la derogación de una ley o la excomunión de los diputados que voten leyes contrarias al dogma; si se desconocen respectivamente, ´pena´ (en sentido de sanción del Derecho Penal), derogación o excomunión, el sentido del texto es ya imposible de captar (cita 1).


Es importante que los alumnos usen el diccionario en aquellos casos que las palabras que desconocen sean centrales para comprender el texto. Pero, en los casos que no sea así, pueden deducir su significado por el contexto. Por otro lado, la adquisición de léxico se debe plantear de un modo progresivo:


El aprendizaje de formas léxicas no debe hacerse aleatoriamente, sino siguiendo un orden lógico, con una gradación en la que se empiece por consolidar el vocabulario básico: aprender nuevas forma léxicas desconocidas y aprender a usar –reflexivamente- las formas léxicas conocidas por el alumno (cita 2).


Para esto son especialmente útiles aquellos libros de texto que presentan una progresión de términos a lo largo de distintos cursos. Del Mazo propone, y nosotros estamos de acuerdo, en que se debe ir del vocabulario concreto al abstracto, del vocabulario cercano al alumno al lejano, del vocabulario de uso frecuente al menos frecuente y se debe hacer énfasis en aquellos términos que le serán útiles al alumno en su desempeño académico.



Referencias


Del Mazo, Mariano. La enseñanza del léxico (1). Consultado en: http://quehacerconlalengua.blogspot.com/

Del Mazo, Mariano. La enseñanza de la lengua escrita (2). Consultado en: http://quehacerconlalengua.blogspot.com/

Salvador, G. Estado de la noción idiomática. Abc. 1999.

Torrente Ballester, Gonzalo. Los gozos y las sombras. La pascua triste. Consultado en: http://www.librosgratisweb.com/libros/los-gozos-y-las-sombras-iii---la-pascua-triste.html