viernes, 22 de abril de 2011

21/4/2011. Mainz


Hoy estuvimos en Mainz. Esta es una ciudad con hermosas iglesias y con mucho carnaval. Los frescos del techo de la Iglesia de San Agustín (Agustinerkirche) le roban al espectador una exclamación de asombro, la luz azul que inunda a la iglesia de San Estebán (Sankt-Stephans-Kirche) le transmite serenidad y la imponente Catedral (Mainzer dom) le impresiona por su altura y su peso. Asimismo, Mainz esta poblado por numerosas estatuas y fuentes que celebran el carnaval y parecen invitar al visitante a que todos los días sean fiesta. Mainz es la ciudad donde nació y vivió Gutemberg. A su nombre hay un interesante museo sobre la historia de los libros. Mainz, Heidelberg y Frankfurt tienen algo delicioso para los lectores: librerías económicas e interesantes esparcidas por la ciudad. Los apuntes que puedo hacer sobre mi visita a Alemania son demasiado breves, pero creo que dan fe de que las ciudades que visité merecieron mucho la pena.


Podéis leer el itinerario elaborado por mi tía y mi prima. Jueves 21. Mainz.

Anna Seguers es una célebre escritora de esta ciudad. La séptima cruz, una de sus más famosas novelas, que dosifica la información para ir introduciendo progresivamente al lector en la experiencia personal que tiene cada uno de los personajes acerca de la opresión Nazi. Siete presos se escapan del campo de Westhofen, cerca de Mainz. Entonces, las SS se lanzan en su búsqueda y mientras van siendo capturados el resto, Georg consigue ir escapando. Es interesante cómo se combinan la narración en tercera persona con los pensamientos de George: «Saltó al 23. Tengo que salir de aquí a toda costa. No puedo ir hasta la última parada porque estará vigilada. Había cogido un periódico abandonado; cuando lo desplegó para esconder su cabeza tras él, la saltaron a los ojos los grandes titulares, algunas fotos y frases sueltas (192)». Son también interesantes ciertas reflexiones sobre el ser humano. En momentos tan difíciles como una guerra toda la realidad se trastoca: «Un raro uniforme de soldado en el guardarropa, un curioso olor en el pasillo, vino extraño que te escancia una mano también extraña, palabras de amor extrañas, hasta que lo extraño te llega a ser familiar y lo familiar ligeramente extraño (199-200). Es posible que las personas esperemos que ocurran grandes cosas para ser felices, pero podríamos serlo con mucho menos: «Durante un instante, Franz se preguntó si aquella felicidad no valdría todo lo demás. Un trozo de felicidad corriente, pronto, en vez de esta cruel y terrible lucha por la felicidad definitiva de una humanidad a la que él quizá ya no pertenecía (201)». La séptima cruz es una novela que combina la acción de la escapada de unos hombres de un campo de concentración con reflexiones sobre el sentido de la vida de un modo atractivo.


Citas tomadas de: Anna Seguers. La séptima cruz. Madrid: Akal. 1976.

Imagen tomada de: http://romenu.skynetblogs.be