Estimados adictos a la escritura. el siguiente relato está inspirado en Apocalipsis o A todos derramas tu sal, de Lara Mantoanelli, que se puede leer en:
Grito
Después de la consulta, no me quedaban ganas de ir a casa, ni tenía fuerzas para llamar a Víctor y a Carol. No, no quería pensar ni hablar de Micaela. Vagabundeaba por el centro, con la conciencia de que acabaría en Huertas. Es fácil dejarse llevar y entrar donde te inviten a un chupito, pero no lo es desprenderse de las obsesiones. Los bares están llenos de chicas con el pelo, los ojos o la risa de Micaela.